Refutando la Teodicea del Libre Albedrío.

Introducción.

Históricamente, el problema del mal ha generado grandes inconvenientes para el concepto de Dios dado que ataca la propiedad principal de este: su perfección moral. El sufrimiento evidenciado y evidenciable en el mundo es tan grande que es poco racional creer que haya un dios con esa característica, por lo cual, el problema del mal resulta el argumento más fuerte en contra del teísmo.

De la misma forma, la respuesta más usada por el teísta al respecto ha sido la apelación al libre albedrío. Bajo la lógica del cristiano, el mal es producto del ser humano o cuando menos, el ser humano es responsable de subsanar este o evitarlo, no Dios. De hecho, Dios ya habría hecho entonces su parte frente a la solución del problema del mal, al darnos el libre albedrío. De esta manera, el libre albedrío se convierte en una teodicea.

Para ello, el teísmo ha expuesto las siguientes proposiciones al respecto:

  1. Dios no puede intervenir, directa o indirectamente sobre el mal o eso afectaría el uso del libre albedrío.
  2. El mal es producto del mal uso del libre albedrío.
  3. El mal debe ser eliminado por medio del libre albedrío.
  4. Dios valora el libre albedrío como un bien mayor: Un mundo donde existe el libre albedrío es mejor que uno donde no, así este produzca mal.
  5. Dios no puede crear un mundo donde existe el libre albedrío y no existe el mal.

Con esas cinco proposiciones el cristiano trata de cubrir el mal producido por las acciones humanas. Desde que dice que, para Dios es valorable la libertad de sus criaturas, esta es un bien en sí. Segundo, que si esta libertad produce mal, lo hace es por su mal uso luego Dios valorará el libre albedrío mejor usado. Tercero, que Dios no interviene puesto que eso afectaría el rol del libre albedrío así como su correcto uso. Cuarto, el libre albedrío es mejor poseerlo que no, a pesar del mal que traiga consigo, el mundo no sería mejor sin libre albedrío. Quinto, es imposible que exista el libre albedrío pero no exista el mal.

¿Apelar al libre albedrío soluciona entonces el problema del mal? ¿Es una solución plausible? Lastimosamente no, para el teísta. El libre albedrío es una respuesta destinada a fracasar como se verá a continuación.

Objetivo.

Exponer las principales problemáticas relacionadas a la teodicea del libre albedrío, que imposibilitan la solución del problema del mal.

Argumentación.

(1) El teísta suele afirmar que Dios no puede intervenir sobre el mal existente o eso afectaría negativamente el libre albedrío. De esta forma, Dios no puede detener a un delincuente, ni tampoco puede impedir que Hitler se alzara en el poder, pues esto implicaría que se perdiera la libertad en las personas.

(a) no obstante, al ser el problema del mal un argumento evidencial permite que ejemplos de la vida real diaria expongan contradicciones en esta proposición. Por ejemplo, día a día tanto personas – hombres, mujeres y niños/as, como animales no humanos, sufren casos de violación y/o tortura. Estos seres son abusados sexualmente o físicamente de manera extrema y violenta sin que puedan hacer algo para defenderse y en muchos de los casos reportados, terminan además de todo siendo asesinados a manos de sus agresores.

La violación, tortura y asesinato de un niño o animal no-humano resulta un gran problema para el cristiano que defiende el concepto de Dios por medio del libre albedrío, la razón es sencilla: este tipo de acciones impiden que se pueda decir que Dios valora el uso libre albedrío y su ejercicio cuando al tiempo que hay personas que no están en las facultades para ejercerlo. Esto es así debido a que una violación y tortura es tal porque es un acto sexual en contra de la voluntad de las personas, de hecho, en muchos casos las victimas no se encuentran facultadas para evitarla – como en el caso de un niño o un animal-no humano.

No es un secreto que actos como estos se realizan incluso sobre seres que padecen de discapacidades físicas o mentales, o que sencillamente carecen del desarrollo cognitivo para poder siquiera intentar defenderse. Pero estas condiciones no son necesarias: fácilmente hay casos de personas que son drogadas, amarradas o cualquier cosa que impida que actúen en contra del acto de violación y tortura.

Supuestamente, desde las premisas cristianas, Dios no interviene sobre el mal en el mundo porque eso afectaría el libre albedrío, pero casos como estos demuestran que aún si Dios no interviene también se ve afectado el libre albedrío (en la víctima). Aquí el teísta se enfrenta a la contradicción de que el uso del libre albedrío impide el uso del libre albedrío, por lo cual tendría que responder si existe justificación para pensar que esto sea así cuando se supone que Dios valora el libre albedrío en sí.

(b) lo anterior implica otro problema para el teísta: este tipo de actos, donde un libre albedrío se impone sobre otro, reprimiéndolo, resultan en que aquel libre albedrío que se impone es el del criminal. Entonces, no sólo el uso del libre albedrío que supuestamente valora Dios se ve afectado (en la víctima), sino que además de esto se está produciendo mal (la violación y tortura) a causa de que el libre albedrío que lo produce queda sin ser afectado.

De esta forma, es falso que Dios no intervenga sobre el mal que se produce porque eso afectaría el libre albedrío, es falso dado que igualmente así Dios no intervenga este se ve afectado; además de eso, el libre albedrío que permanece sin ser afectado es el del criminal o victimario. La intervención de Dios afectaría el libre albedrío del criminal, pero razonablemente esto es mejor a que se viera afectado el de la víctima, a menos que se piense que Dios estaría valorando más el libre albedrío que produce mal – es decir, el del violador y torturador. Esto es contradictorio con un Dios benevolente, ergo, la teodicea del libre albedrío falla o dicho Dios no existe.

(c) así mismo, esto lleva a una posibilidad lógica que Dios podría haber llevado a cabo que además resolvería la contradicción: un mundo donde el libre albedrío usado para hacer daño a los demás sólo pueda ser usado cuando la otra persona está de acuerdo con ello, donde se requiera de mutuo acuerdo para poder realizar acciones que lastiman al otro. El teísta puede decir que esto no es libre albedrío porque se está limitando el libre albedrío del violentador si es el caso que la otra persona no está de acuerdo, pero la opción contraria no le favorece tampoco como ya se vio.

Además, esta misma lógica de acuerdo mutuo es la que se lleva a cabo en situaciones no dañinas como el mantener relaciones sexuales con consentimiento e inclusive en acciones como abrir un debate respetuoso, donde el no tener el consentimiento del otro no nos hace menos libres: si mi pareja no está dispuesta a tener relaciones sexuales conmigo o a no hacer ciertas cosas eso no me hace menos libre. Lo mismo sucede con una pareja de debate respetuoso. Sigo teniendo libre albedrío sin cometer violación-tortura sobre un niño o un animal no-humano y sin forzar a alguien a debatir conmigo.

No hay razón lógica sobre por qué no debería suceder lo mismo con acciones que hacen daño y lo cual solucionaría gran parte del problema del mal moral. De hecho, este tipo de acciones de lastimar al otro basadas en el acuerdo mutuo ya existen, basta con ver las prácticas de sado-masoquismo para dar cuenta de ello.

(d) por último, no sólo es posible hablar de casos de violación-tortura sobre niños y animales no humanos, sino de cualquiera que traiga mal en el que: (i) circunstancialmente una persona no está en la facultad de elegir hacer lo contrario a su favor, (ii) donde no hay ningún ser moral que esté presenciando dicho mal o pueda saber de dicho mal, y (iii) no haya un tercero que esté en la facultad de actuar en contra de dicho mal y a favor de dicha persona.

Múltiples ejemplos de esto se pueden evidenciar día a día, o más bien, dar cuenta. No es mentira que en las noticias salen cada vez más casos de personas que han sido mantenidas en cautiverio mientras su secuestrador abusaba de ellas y las torturaba, pudiendo pasar décadas sin que esto salga a la luz, nadie estando al tanto de esto excepto el victimario y la víctima.

Si tal persona no puede elegir lo contrario a su favor (i.e.) contra el mal que se le está causando y además no hay ser moral alguno que pueda intervenir a favor de ella, entonces el libre albedrío no existe o no resulta relevante y no funciona por tanto como teodicea. Por el contrario, justifica la intervención de Dios sobre esto, quien no sólo podría intervenir al ser omnipotente sino que es consciente de todos estos tipos de actos que pasan inadvertidos a los demás.

La falacia del libre albedrío como teodicea no puede cubrir casos atroces que suceden día a día a oscuras y que pasan inadvertidos durante años o que (es plausible pensar) jamás salen a la luz.

Peor que eso, no solo esto sucede frente a humanos sino frente a distintos tipos de seres sensibles incluidos animales no humanos o bebés humanos que no pueden ejercer libre albedrío alguno de manera racional y que por tanto son lastimados sin su consentimiento.

(e) por otra parte, la excusa del teísta de que Dios no puede intervenir se ve contradicha por las mismas creencias del cristianismo sobre un Dios milagroso. En efecto, de acuerdo con el cristianismo Dios ha intervenido en el mundo en varias ocasiones tanto de forma directa, como de forma indirecta.

Los cuentos bíblicos relatan a un Dios que interviene directamente por medio de los fenómenos naturales y que además, se ha comunicado con los seres humanos por medio de Jesús. También relatan que ha intervenido de forma indirecta por medio de sueños, visiones y revelaciones como sucedió en el caso de Pablo de Tarso quien habría sido convertido por Dios mismo de esta forma a la fe cristiana.

Así mismo, desde el cristianismo no se piensa que esto cause la perdida del libre albedrío, en consecuencia, la pregunta del ateo es simple: ¿por qué no interviene de la misma forma sobre acciones atroces como la tortura-violación de un niño indefenso? ¿Por qué Dios no causa que el victimario sufra un ataque cardíaco, por qué no encarna en una persona que pueda ayudar al niño? ¿Por qué no revela a la policía por medio de una visión o un sueño la situación y paradero de la víctima? ¿Por qué sencillamente no hace ver su error al victimario así como hizo con Tarso?

(2) La respuesta del teísmo ante la contradicción anterior es que el uso incorrecto del libre albedrío es lo que produce el mal. El teísta afirma que si el libre albedrío fuera usado de forma correcta este tipo de cosas no sucederían, así que el único responsable de todo es el humano, no Dios.

(a) sea como sea, esto no soluciona la contradicción expuesta en el punto anterior, puesto que sigue siendo cierto que el libre albedrío se ve afectado en casos como el de la violación-tortura de un niño o animal no-humano indefenso y que el libre albedrío favorecido es el del criminal, lo cual implica grandes problemas para el teísmo. No se soluciona por qué existe de forma actual dicha contradicción, por lo cual esta excusa del teísta resulta en últimas irrelevante.

De hecho, si es cierto que el mal uso del libre albedrío es el causante del mal en el mundo como el teísta afirma, entonces es falso que Dios no pueda intervenir porque esto afectaría el libre albedrío, como se evidencia en el punto anterior, pues dicho mal uso ya está afectando el libre albedrío. Parece que el teísta debe renunciar a alguna de las dos proposiciones que emplea pues resultan mutuamente excluyentes.

Además, está excusa se auto-refuta si se tiene en cuenta este tipo de circunstancias como la tortura y violación de las que se está hablando. Después de todo, la víctima no está incurriendo en ningún uso incorrecto del libre albedrío y aún así se está produciendo mal. De hecho, el problema del punto anterior se repite y está vez con más fuerza gracias al mismo teísta y sus excusas: el uso incorrecto del libre albedrío se impone sobre el uso correcto del mismo y Dios lo permite. Sería razonablemente mejor que esto no sucediera y que el uso del libre albedrío que se viera desfavorecido fuera el incorrecto – excepto para el teísta aparentemente, pudiendo Dios intervenir.

(b) la excusa del teísta resulta contradictoria con la supuesta razón de por qué Dios permite la violación-tortura de niño o animal no-humano indefenso. Según la respuesta típica de los teístas, Dios no puede impedir que el violador-torturador actúe pues eso sería impedir el uso de su libre albedrío, pero a la misma vez afirman que es el uso incorrecto del libre albedrío, como en este tipo de casos, lo que produce el mal. En palabras más simples: Dios permite el mal que condena.

El teísta puede decir que no hay nada contradictorio en esto, sino que el poder ejercer el libre albedrío contrapesa el mal que trae consigo o al menos, que no se puede dar libre albedrío a los humanos sin que estas acciones se lleven a cabo en algún momento.

No obstante, según el cristianismo es lógicamente posible que “Dios” pudiera crear seres que siempre (o casi siempre) quisieran actuar bien y que serían perfectamente libres, el ejemplo está en la mitología de los ángeles. Estos son libres y actúan deliberadamente bien, pudiendo elegir lo contrario – al menos, nunca se ha escuchado en la imaginería teológica que un ángel abusó sexualmente de otro ser, por lo que este problema de la violación-tortura de un niño o animal no-humano indefenso podría ser evitado sin sacrificar libre albedrío alguno.

Pero no es necesario recurrir a “ángeles” ni mitos, existen de forma actual seres que quieren actuar bien y serían perfectamente libres, el mejor ejemplo son las personas altruistas quienes desean realizar el bien siempre y no sólo eso, sino sin ningún tipo de recompensa a cambio: desean realizar el bien por el bien. Este tipo de personas exhiben un comportamiento moral sobresaliente y resultan además de utilidad para sus allegados, tanto conocidos como desconocidos. ¿Por qué Dios no podría haber creado más personas altruistas y de esa forma eliminar gran parte del mal moral causado por el mal uso del libre albedrío – sin afectar en nada al libre albedrío?

Ni siquiera hay que ir hasta allá y hablar de personas moralmente excelentes e intachables, sencillamente la mayoría vivimos una vida normal, cuidamos de nuestros seres queridos en lo posible, ayudamos al extraño de vez en cuando y más importante: no realizamos males atroces ni extremos como violar-torturar niños o animales no-humanos indefensos, ni deseamos hacerlo pero eso no implica que no somos libres ni mucho menos – a menos que se piense que sólo un violador-torturador es libre. Esto solamente expone que es lógicamente posible que exista el libre albedrío en ausencia de la realización de actos atroces.

Ahora, si se supone que Dios puede llevar a cabo todo lo que es lógicamente posible, ¿por qué entonces no podría haber creado a todos los humanos sin tendencias a actos extremos como esos sin afectarse por tanto libre albedrío alguno y de esa forma, a la vez, solucionar gran parte del problema del mal pero seguir manteniendo el libre albedrío que es un bien? Incluso, si quisieramos ser más condescendientes con el teísta: Dios podría crear personas que tuvieran dichas tendencias, pero que nunca las llevaran a la acción, que pudieran decidir no llevarla a cabo y que siempre eligieran no hacerlo – tal como la mayoría de cristianos elige actualmente de forma libre. La misma excusa cae por su propio peso.

(c) por otra parte, existe “uso correcto” del libre albedrío que produce mal. Muchas veces así nuestras intenciones sean buenas el resultado termina en un mal, luego no necesariamente este es producto del uso incorrecto del libre albedrío. Por el contrario, ni siquiera el uso “correcto” del libre albedrío soluciona el problema de la existencia del mal. Muchas veces se tiene la mejor intención moral sobre algo, pero el resultado de tal no es el esperado.

El desconocimiento sobre reglas morales o simplemente el no poder prever las consecuencias de una acción llevan muchas veces a obrar mal queriendo obrar bien; después de todo, existen grandes males llevados a cabo sin desearlo, por ejemplo, una madre puede terminar quitándole la vida a sus hijos al no vacunarlos ignorando los beneficios de la vacuna.

(d) por último, ¿qué es hacer el mal? Esta pregunta es sencilla de responder cuando se trata de casos extremos como la tortura y el genocidio, pero en realidad, fuera de eso, resulta difícil discernir cuándo una acción es correcta o no. Esta es la base de los dilemas morales que abundan en la filosofía moral y en el día a día del ser humano, complicando la toma de decisiones y la subsecuente acción.

No es tan sencillo como el teísta pretende decir que el mal es producto del mal uso del libre albedrío cuando a nivel epistemológico no es sencillo demarcar qué es correcto de qué no en la gran mayoría de casos y para la gran mayoría de personas. Sin embargo, que esté claro que acciones como torturar o asesinar una multitud de personas inocentes es incorrecto y representa un mal uso del libre albedrío no resulta tampoco de alivio para el teísta, después de todo, implicaría esto que Dios está permitiendo acciones que son evidencialmente incorrectas e injustificables.

Las peores acciones, las cuales no tienen ninguna defensa ni justificante de acuerdo a nuestros mejores conocimientos morales, ni que tampoco son necesarias para la existencia de un libre albedrío para la humanidad, son día a día permitidas por Dios tal como permite un partido de fútbol. Cuanto más seguros estemos de que una acción es inmoral, peor resulta para la veracidad del teísmo.

(e) como addedum, el teísmo no se salva de la implicación de que Dios sería el responsable de todo lo malo que ocurre en el mundo y de toda acción atroz que se lleva a cabo puesto que, según las mismas premisas teístas, el universo se mantiene en existencia debido a que la existencia misma de Dios es lo que lo sostiene.

Así como no puede haber un inicio del universo, ni tampoco puede haber una expansión del mismo, ni las 4 fuerzas fundamentales si Dios no existe – según el teísta, pues todo el universo depende metafísicamente de alguna forma de Dios; también es cierto que (e.g.) la violación a una niña, el asesinato y tortura de un hombre, o el maltrato hacia los animales no serían posibles si Dios no los mantuviera en existencia… en un sentido metafísico, todo mal existente se deriva de la existencia de Dios. La pregunta clara aquí es: ¿cómo puede suceder esto? Si se supone que Dios es perfecto moralmente y no solo de forma circunstancial sino esencial.

No parece coherente decir que un ser perfecto moralmente mantiene un universo que incluye la existencia del mal y peor que eso, males atroces e injustificables bajo toda noción moral actual. En consecuencia, el problema del mal es aún más penetrante de lo que el teísta considera, pues no solo Dios no interviene sobre el mal en el mundo, sino que este existe a causa de Dios.

(3) En conjunción con lo anterior, el teísta suele argumentar que el mal debe ser eliminado por medio del libre albedrío. De hecho, varios teístas suelen esgrimir que la instauración del libre albedrío en el humano es una forma de Dios de solucionar el problema del mal, que el ser humano, al poder ser bueno, puede arreglar e impedir el mal del mundo.

(a) las objeciones a esta excusa del teísta son bastante claras actualmente. El libre albedrío es claramente incapaz de solucionar todo tipo de mal existente, puesto que este no sólo está muchas veces fuera del alcance de un ser humano en particular, sino en sí de la humanidad en general. Es bien sabido por la ciencia que el ser humano sólo existe desde hace 300 mil años, pero las condiciones para que se produzca mal natural han existido desde siempre que existe la vida sensible.

Tampoco puede ser hecho responsable de males producto de cataclismos ambientales como terremotos, huracanes y demás desastres naturales. Si bien es cierto que este tipo de fenómenos pueden verse potenciados por culpa del hombre y su manejo del medio ambiente, también es cierto que las condiciones para estos han estado presentes desde la antigüedad de la historia natural del planeta. De hecho, se encuentra que este ha atravesado cuatro grandes extinciones masivas, todas anteriores a la existencia y acción del humano, bajo las cuales es completamente plausible pensar que los seres vivos sujetos a las mismas sufrieron de grandes dolores – después de todo, fueron seres sensibles.

(b) más allá de que el ser humano no puede ser hecho responsable de muchas formas de sufrimiento como las anteriores mencionadas, es un mal razonamiento afirmar que si el ser humano causó X entonces el ser humano de forma suficiente puede reparar X.

Existen males que simplemente se nos salen de las manos y resultan irreparables para nosotros. Muchas veces tenemos la intención de hacer el bien, pero no sabemos cómo ayudar o nuestra ayuda es insuficiente. Eventos como el genocidio de Rwanda (u otros tantos) si bien imponen un deber moral sobre los agresores de compensar a las víctimas, así como un deber sobre los demás seres morales, tal compensación no pesa más que el evento vivido: queda sufrimiento sin subsanar.

La insuficiencia de nuestro intento por reparar X evento incluso permite que más sufrimiento se produzca (incluso sufrimiento innecesario, es decir, que no es lógicamente ni causalmente necesario para un bien mayor). Luego de lo sucedido en el genocidio mencionado, acciones como venganza y suicidio se llevaron (y llevan) a cabo – conjuntamente a problemas emocionales y psicológicos que no podemos tratar con acierto para las víctimas.

El mal producido por el libre albedrío se incrementa en un circulo vicioso que escapa a nuestras facultades de repararlo, lo cual permite pensar que es factible y justificable la intervención de Dios. Especialmente frente a grandes males que pasan inadvertidos día a día como el secuestro, tortura y violación de personas a manos de sus padres o de seres sensibles no-humanos que atraviesan situaciones similares.

(c) adicional a esto y de la misma forma que en el punto anterior, muchas de las acciones disponibles para el ser humano son acciones moralmente ambiguas, los dilemas morales ejemplifican esto, donde la línea entre lo correcto o incorrecto es difícil de discernir.

De la misma forma (y tal vez a causa de esto) las consecuencias de dichas acciones o sus efectos también resultan ser moralmente ambiguas. No se puede pretender exigir al humano reparar cada mal existente, cuando ni siquiera le es posible discernir de forma clara sobre tal, así desee obrar de la mejor manera, existe un problema previo a ello de tipo epistemológico.

Por el contrario, para Dios no existirían ambigüedades tales ni tampoco limitaciones para eliminar el mal existente al ser Dios omnipotente y omnisciente. Nuevamente, esto permite pensar que sería plausible una intervención de Dios al respecto, fallando por tanto la teodicea del libre albedrío.

(d) el problema anterior es símil con que no se sigue que el ejercicio del libre albedrío elimine el mal, sino que inclusive, tal ejercicio resulte ilusorio o inútil al respecto. Por ejemplo, un criminal da las siguientes opciones a su víctima: si entrega su dinero, entonces no será herida. Si no entrega su dinero, entonces será herida. Si no decide nada, el criminal decidirá. Claramente la víctima está facultada en ejercer su libre albedrío, después de todo, puede elegir entre tres opciones y la elección depende de ella…pero eso no hace nada para eliminar mal alguno. De este ejemplo se puede objetar que elegir entregar el dinero resulta en un mal menor, pero sólo es cuestión de buscar un ejemplo donde tal mal menor es más difícil de discernir o donde no haya tal mal menor inclusive. La vida diaria proporciona miles de ejemplos. El punto del ejemplo es claro, independientemente de la complejidad del mismo.

(e) pero quizás el peor problema de está excusa del teísta es que si el ser humano, que es un ser libre y moralmente imperfecto, está dispuesto a eliminar y a evitar causar cuanto sea posible todo mal innecesario, ¿por qué Dios que se supone es un ser perfectamente libre y moralmente perfecto no lo está? ¿De dónde se deriva entonces, que tal dios sea perfecto moralmente? El libre albedrío es un problema más que una solución dado esto.

De nada sirve decir que Dios no interviene porque tiene planeado que tal mal sea el medio para un bien mayor y por tanto que Dios no interviene porque tiene razones para no hacerlo, desde que actos como la violación, tortura y asesinato de niños o animales son acciones claramente injustificables, que no vislumbran ningún bien mayor detrás de las mismas. Realmente, afirmar que ese tipo de actos son el medio para un bien mayor implica que el mundo no sería un lugar mejor sin estos, sí uno peor… algo sencillamente absurdo dados nuestros conocimientos morales actuales. El sufrimiento traído por este tipo de actos es, a todas luces, innecesario y gratuito: no es lógicamente ni causalmente necesario para un bien mayor.

Pero aun si se asumiera que el sufrimiento en cuestión no es innecesario sino que puede conducir a un bien mayor y que por tanto Dios no interviene pues tiene razones para ello, se podría decir que lo racional a seguir sería no intentar eliminarlo. De hecho, deberíamos incrementarlo para propiciar el propósito de Dios, cuanto más grande sea el sufrimiento, menos debemos hacer nosotros.

(f) así mismo, ¿si Dios que es perfecto moralmente y perfectamente libre no hace nada, por qué nosotros debemos hacerlo? si se asume y cree sinceramente que Dios es el estándar y guía de la moral, su inacción en realidad debería conducir a nuestra inacción. No es muy eficaz decir que Dios no actúa pues nosotros que somos libres y capaces de reconocer lo que está bien tenemos el deber de actuar y eliminar el mal, pues Dios es más que sólo libre; sino perfecto moralmente y perfectamente libre y aún así no actúa.

Si la lógica de esta excusa del teísta es que el libre albedrío debe reparar el mal en el mundo, esto se convierte en un disparo en la sien cuando se tiene en cuenta que Dios es perfectamente libre y dotado de un libre albedrío Todopoderoso.

Además de ello, Dios no tiene ninguna excusa para no actuar sobre sufrimiento innecesario que se produzca, es decir, que no es lógica ni causalmente necesario para un bien mayor y del cual se podría prescindir; menos aún cuando dicho sufrimiento lo produce el libre albedrío mismo como en el caso de la violación, tortura y asesinato de un niño o animal. Su inacción sobre el sufrimiento innecesario permite nuestra inacción sobre todo tipo de sufrimiento que exista, pues ¿si se puede permitir sufrimiento que no conduce a bien alguno, por qué no permitir el resto?

(g) igualmente, de aquí se puede extraer un problema epistemológico: se hace necesario conocer la voluntad de tal dios antes de poder afirmar que planea alcanzar un bien mayor. Pero si no es posible saber cuáles son las voluntades de otro ser humano, ¿qué le hace pensar a los religiosos que puedan conocer la voluntad de un ser que por definición está fuera de las leyes físicas y es completamente libre, que no tiene limitaciones ni necesidades de ningún tipo desde las cuales se pueda inferir su voluntad?

El problema de las otras mentes, como se denomina en la filosofía de la mente, parece ser mortal para el teísmo y sus pretenciones morales. Igualmente, se puede extraer otro problema epistemológico: nos deja sin saber si tal dios posee el poder y voluntad para evitar el sufrimiento innecesario, dígase, de propiedades como omnisciencia, omnipotencia y/o benevolencia y más bien nos permite inferir que carecería de tales. El problema del mal permite la posibilidad de que Dios no elimine el mal existente porque, a priori, carece del poder o voluntad para ello.

De mucho menos sirve decir que “Es inescrutable por qué Dios permite el mal” o algo por el estilo, esto nos deja sin saber por completo cuál es la moral de Dios. Si la solución al problema del mal es decir: “no sé por qué Dios lo permite”. No se puede inferir que tal ser sea perfecto moralmente. De hecho, al pronunciar este escepticismo, el teísta permite afirmar que entonces la moral de su Dios es muy diferente a la nuestra. Pero si la moral de este dios es tan diferente, ¿Por qué estamos tan seguros de que dicho ser haría lo que nosotros consideramos como bueno?

¿Si su moral es tan diferente, por qué pensar que desaprueba masacres como el Holocausto o sufrimientos gratuitos que nosotros desaprobamos? Esta respuesta, más bien patética, empeora el problema del mal.

(4) La cuarta proposición del teísta consiste en que el libre albedrío es un bien mayor, que es valorado por Dios de esta forma. Es decir, el poseer libre albedrío es mejor que no poseer libre albedrío, indistintamente del mal que traiga consigo. Un mundo donde este existe es mejor que un mundo posible donde no, lo que implica que siempre será mejor poseer libre albedrío que no poseerlo independientemente del sufrimiento que trajera consigo: es un don, un bien en sí mismo que nos hace ser más que sólo máquinas o demás animales.

No obstante, esto no soluciona nada. Algo está profundamente dañado en la proposición del teísta de que el libre albedrío es un bien mayor indistintamente del mal que venga consigo. De hecho, el teísta debe sostener que acciones provocadas por el libre albedrío que traen sufrimiento deben conducir a un bien mayor o de lo contrario estaría diciendo que el libre albedrío puede producir sufrimiento innecesario; es decir, sufrimiento que no es lógicamente ni causalmente necesario para obtener un bien mayor y que Dios permite eso. En otras palabras: que Dios permite la existencia de sufrimientos que son mal en sí mismos y de los cuales se podría prescindir si su intención es que exista el bien.

Causalmente necesario significa que no se obtendrá un resultado concreto Z sin la obtención previa de un suceso X. Por ejemplo, la obtención de la evaporación de la lluvia tiene como precondición necesaria la obtención previa de la lluvia.

Lógicamente necesario significa que Z presupone X y que la obtención de Z sin la obtención de X sería una contradicción. Por ejemplo, no es posible que ser la distancia más corta entre dos puntos no sea la precondición necesaria para que algo sea una línea o que ser una estrella no sea la precondición necesaria para que algo sea un sol (en el sentido astronómico, no en el sentido metafórico).

Así mismo, para que un sufrimiento sea necesario, se requiere que el mal que produce sea absorbido o contrapesado por el bien mayor que supuestamente se alcanza por medio de dicho mal. Esto es así porque, de lo contrario, dicho mal quedaría sin conducir a bien mayor alguno.

(a) cabe preguntarse entonces una vez aclarados estos términos, si la existencia de un libre albedrío justifica realmente la existencia del mal que trae consigo, ya que no parece serlo de forma suficiente ante masacres indiscriminadas como el Holocausto o la tortura, violación y asesinato hacia animales u otros humanos. Hay un límite en el uso del mismo y lo que se produce de este que no es compatible con la existencia de un Dios moralmente perfecto, sin importar si no es Dios quien causa el mal sino nosotros o si el libre albedrío es entendido como un bien en sí.

El punto de quiebre está en que acciones como (e.g.) despellejar a un animal por diversión o torturar a un niño y abusar sexualmente de él hasta su muerte, no parecieran ser lógicamente ni causalmente necesarias para alcanzar un bien mayor general en el mundo – traen consigo sufrimiento innecesario, gratuito: se podría prescindir de dicho sufrimiento y el mundo no sería un peor lugar, sí uno mejor. Realmente, no hay nada en nuestras nociones morales que nos permita justificar un acto así, o que nos permita decir que su ocurrencia puede traer un bienestar que otra acción menos extrema no pueda. De hecho, ni siquiera hay razón para pensar que su ocurrencia traiga consigo bien mayor alguno.

En consecuencia, Dios estaría permitiendo la existencia de acciones que llevan a cabo sufrimientos para los cuales no existe una razón moralmente suficiente para permitirlos, lo cual contradice su supuesto atributo divino de perfección moral. Por tanto, debido a que Dios es por necesidad moralmente perfecto, se concluye que Dios no existe a causa de este tipo de sufrimientos.

Por otra parte, está excusa del teísta implica una contradicción en la teodicea: En el supuesto mejor mundo posible existe un tipo de sufrimiento injustificado moralmente, que podría no existir de no haber libre albedrío (omitiendo el mal natural) y esto solucionaría gran parte del problema del mal.

(b) ante lo anterior, el teísta suele responder que si bien algunas acciones del libre albedrío no traen consigo un bien mayor sino que en efecto parecieran implicar sufrimientos innecesarios, el uso del libre albedrío es un bien mayor en sí mismo. Sin embargo, esta respuesta del teísta fracasa fácilmente: es posible un mundo en el que existe libre albedrío pero este no lleva a cabo acciones injustificadas moralmente como las anteriormente expuestas, puesto que después de todo este tipo de acciones no son necesarias para un bien mayor general ni tampoco para un libre albedrío como bien mayor.

Es cierto que la mayoría de seres humanos no deseamos realizar acciones atroces y mucho menos las llevamos a cabo a pesar de que somos libres. En consecuencia, es tanto causalmente como lógicamente posible la existencia de un mundo donde dichas acciones no se produjeran y el mundo no sería un lugar peor, sí uno mejor (a menos que se piense que sólo quien comete acciones así es verdaderamente libre).

En otras palabras, Dios podría haber llevado a cabo un mundo posible donde el uso del libre albedrío existiera pero no desembocara en tal tipo de sufrimiento al no realizar acciones cuya injusticia o crueldad es moralmente inexplicable. Esto es posible porque dichas acciones no son lógicamente ni causalmente necesarias para poder hacer uso del libre albedrío, como la existencia de personas que son libres y no cometen tales actos demuestra.

Si el argumento del teísta se basa en que la existencia del libre albedrío es necesaria para hacer del mundo el mejor de los mundos posibles, se ve contradicho por el hecho de que podría haber un mundo aún mejor donde este no llevara a cabo sufrimiento innecesario sin afectar esto al libre albedrío. Por tanto, que dicho mundo no se haya actualizado resulta incompatible con la existencia del Dios del teísmo que dada su perfección moral no podría permitir sufrimiento innecesario.

(c) ante esto algunos teístas (si bien una minoría) niegan que el libre albedrío haga del mundo un mejor mundo posible y por tanto es falso que siempre sea mejor poseerlo que no. Sin embargo, esto cae en la misma conclusión: ¿Por qué entonces Dios no privó del libre albedrío a personas que han hecho tanto daño a la humanidad y demás seres vivos?

De igual forma, sigue habiendo una segunda opción peor para el teísta: un mejor mundo posible en el que existe libre albedrío pero este no lleva a cabo acciones injustificadas moralmente, puesto que después de todo, este tipo de acciones no son necesarias para un bien mayor o para poseer el libre albedrío. No hay salida.

(d) los puntos anteriores son fortalecidos por la observación de que muchas de las acciones que producen sufrimiento injustificado sobre los otros seres vivos son llevadas a cabo por personas en un estado de salud mental empobrecido o que no les permite realizar juicios morales profundos al respecto. Resulta contradictorio por tanto que para Dios sea necesario el libre albedrío y al tiempo haya personas que no tengan las facultades para ejercerlo.

Esto se puede evidenciar en condiciones patológicas (como la psicopatía) donde áreas cerebrales especializadas en el reconocimiento del dolor o miedo ajeno, como las amígdalas, presentan un funcionamiento deficiente a causa de lesión o disminución celular. Este tipo de conductas traen consigo tipos de sufrimiento que no son fácilmente justificables o son injustificables del todo, sin que ello pueda ser atribuido al libre albedrío o a una deliberación responsable. Actualmente entendemos que incluso para esas personas lastimar a los demás puede ser entendido como hacer el bien, luego bajo su perspectiva nunca obraron mal. De esta forma, ¿si desórdenes mentales de este tipo traerían grandes cantidades de sufrimiento gratuito por qué Dios no los evitó? Estos no son necesarios para poseer libre albedrío y tampoco para que el mundo sea un mundo mejor.

Peor que esto es la existencia de personas que no necesariamente exhiben conductas de este tipo y ni siquiera poseen un nivel de cociente intelectual necesario para “tomar” las decisiones que las demás personas podemos. Por ejemplo, los retrasos intelectuales que se pueden presentar en muchas personas que sufren inmensamente y que a diferencia de aquellos con un cuadro psicopático en su mayoría no hacen daño a nadie, ni desean hacerlo tampoco. ¿Dónde queda la valoración del libre albedrío y el mal como producto del mal uso del mismo? Las premisas fundamentales de la teodicea del libre albedrío son contradichas por observaciones bien establecida en la ciencia.

Nuevamente, ¿si desórdenes mentales de este tipo traen grandes cantidades de sufrimiento, por qué Dios no los evitó? Estos no son necesarios para poseer libre albedrío y tampoco para que el mundo sea un mundo mejor.

(5) La quinta y última proposición del teísta que apela a la teodicea del libre albedrío es que Dios no puede crear el mejor mundo posible donde existe el libre albedrío y no existe el mal. En efecto, el teísta católico de Plantinga y sus seguidores han establecido que Dios no puede crear el mejor mundo posible en donde los seres humanos sean libres pero nunca cometan una acción incorrecta. Esto significa que para que el ser humano sea libre, debe concederse la posibilidad de que en algún mundo posible lleve a cabo al menos una acción incorrecta.

Para sustentar esto, Plantinga introduce dos premisas: (i) los humanos sufren de algo que se llama “depravación transmundana” y (ii) existen mundos posibles que Dios no puede llevar a cabo.

Según la primera premisa de Plantinga, Dios creó a todos los humanos con unas “esencias” y dentro de estas siempre existe la tendencia de hacer el mal, que no puede ser evitada por Dios puesto que hace parte de su libre albedrío. Según la segunda premisa, a pesar de que Dios es omnipotente y benevolente, no puede llevar a cabo mundos posibles como aquellos donde no existieran acciones atroces.

Así mismo, al igual que con la proposición (4) el teísta pretende que de esta forma la existencia del mal sea compatible con la existencia de Dios. Así mismo, sufre de las mismas enfermedades:

(a) esta proposición del teísta implica que la existencia del mal es una precondición para poder ejercer el libre albedrío, es decir, que si no existiera dicho mal no sería posible poseer libre albedrío. O lo que es lo mismo: que la existencia del libre albedrío presupone la existencia de males en algún momento.

Pero esto no soluciona nada de lo dicho hasta ahora, aún si aceptamos que el mal es una precondición necesaria para un bien mayor, que en este caso sería el libre albedrío (i.e.) que no puede existir libre albedrío sin la posibilidad de hacer el mal, esto no explica el mal actual que es llevado a cabo por el libre albedrío. Las limitaciones del argumento son claras: No es posible un mundo en donde haya libre albedrío sin la posibilidad de que este implique hacer el mal, pero de la posibilidad de hacer el mal a que el mal se lleve a cabo de forma actual hay mucho camino. De hecho, que el mundo actual contuviera menores cantidades de mal moral que el que posee no afectaría en nada al libre albedrío.

En efecto, como ya se comentó, la mayoría de personas no deseamos realizar, ni mucho menos realizamos, actos extremos como tortura o violación de niños o animales no-humanos indefensos y eso no nos hace menos libres o no nos hace no-libres. No hay nada contradictorio en que Dios pudiera haber creado a todos los humanos así, sin tendencias a dichos actos o que nunca los llevaran a cabo y no se afectaría en nada la existencia del libre albedrío y su ejercicio – a menos que se piense que sólo quien comente acciones immoralmente extremas es libre. De la misma forma, dichas acciones no son necesarias para alcanzar un bien mayor en general, el sufrimiento que traen es gratuito, injustificado e innecesario.

Ahora, si el libre albedrío no es perdido en ausencia de acciones extremas como las mencionadas, sólo le queda al teísta pensar que si Dios permite dicha acciones es porque en general llevan a un bien mayor. Esto es así porque Dios siendo perfecto moralmente no puede permitir acciones que contradigan esta suposición o estaría entonces permitiendo acciones injustificadas moralmente, incompatibles con su perfección moral.

Pero esto es falso, el torturar a un niño hasta la muerte, sin que nadie se entere, no conduce a bien mayor alguno que pueda ser justificado, tampoco hacer eso con un animal no-humano. Por tanto, ¿por qué entonces Dios siendo perfecto moralmente permitiría acciones que nosotros no dudaríamos en prohibir o desaprobar, pues causan sufrimiento gratuito y extremo? La existencia de dichas acciones llevadas a cabo por el libre albedrío convierten este en un gran problema del mal, contrario a la pretendida teodicea: la existencia del libre albedrío actual es para el teísmo parte del problema del mal.

(b) ahora, resulta por decir poco algo curioso que el teísta entienda que el libre albedrío de ciertas personas debe ser limitado para que no lastime a las demás – ejemplo, las cárceles que cumplen dicho propósito y toda la ley normativa actual, pero no lo entendiera Dios que se supone es perfecto moralmente. De hecho, que los humanos hayamos podido idear un método tan simple para evitar que los demás sean lastimados y que no afecta el libre albedrío – pues el criminal sigue pudiendo ejercerlo, pero Dios no, deja mucho que pensar sobre la veracidad de tal ente.

Pero la peor realidad en contra del teísmo es que el teísta no cree que una persona no sea libre si ha sido educada y criada para no hacer el mal. Probablemente el cristiano mismo ha crecido bajo estas variables, sus padres le habrán inculcado no lastimar a los demás y en consecuencia, debido en gran parte a eso, nunca ha llevado a cabo actos atroces como la tortura y violación de los demás. Quizás ni ha golpeado a nadie en su vida ni siquiera en defensa propia.

Dios podría haber realizado este tipo de educación también – sin afectar en nada el libre albedrío, en gente en la que la educación de los demás humanos no fue suficiente o acertada para evitar que realizaran el mal; que sencillamente nunca tuvo tal sino, por el contrario, un mal ejemplo – como al crecer en un hogar con un padre alcohólico y golpeador; o que simplemente crecieron en la orfandad y la soledad como varios casos de sociopatía exponen. Dios podría haber inculcado en esas personas una especie de educación moral por medio de la revelación o la inspiración y así se evitarían gran parte de los males del mundo actual.

(c) por otra parte, paradójicamente, si se asume (i) que el libre albedrío es un bien mayor, y (ii) que la existencia del libre albedrío hace compatible la existencia del mal con la existencia de Dios, lo que nos dice esto es que independientemente de las acciones que realicemos o cómo usemos el libre albedrío el problema del mal se soluciona – contra toda noción moral – aún sí las malas acciones aumentaran o si cosas como la violación se convirtieran en un deporte.

Lo que hace el argumento es invertir los términos nada más. El problema del mal moral se “soluciona” porque busca aquello que es entendido como una mala acción en últimas en realidad es buena, pues es producto del libre albedrío que es un bien mayor. Nuevamente, es claro que algo está profundamente dañado en la teodicea del libre albedrío. En consecuencia, debe ser rechazada como un rotundo fracaso para defender el concepto de Dios ante el problema del mal.

Igual de absurdo que esto, es que dado que Dios fue quien creó este mundo posible y todo acto de Dios es bueno, entonces Dios podría haber creado un mundo posible de maldad aún más grande de la que se evidencia en este mundo y aún así ser considerado como bueno. Podrían haber genocidios diarios, violaciones a plena luz del día en media calle, descuartización de animales por diversión, experimentación con seres humanos y el mundo sería bueno y Dios habría creado un mundo bueno pues el libre albedrío basta como bien mayor para contrapesar todo esto.

Aquí vale la pena abordar de paso que, como ya se dijo en el punto (2), Dios es la causa de este mundo con todos sus males, así el libre albedrío sea la causa directa de ellos. Dios creó el mundo posible en el que el libre albedrío y acciones como estas se llevan a cabo así que es responsable de ellas. Mucho más cuando pudo siempre haber creado un mundo posible en el que no se llevaran a cabo acciones atroces, pero simplemente no habría querido – a menos que no sea omnipotente, en cuyo caso no existe. De hecho, la excusa de que existen mundos posibles que Dios no puede llevar a cabo, como en donde no existen acciones atroces, no se sigue de ningún lado cuando en sí es lógicamente absurda: que algo sea lógicamente posible implica justamente que puede llegar a ser actualizado.

(d) el punto anterior lleva a otra consideración sobre las premisas que ofrece Plantinga: No hay nada contradictorio en que una persona no pudiera cometer acciones incorrectas y aún así fuera libre.

Quizás el primer ejemplo que se puede nombrar de esto es Dios mismo, quien se supone es perfectamente libre y aún así no puede cometer acciones incorrectas pues es moralmente perfecto. Esto es así no porque Dios esté limitado en llevar a cabo una acción, sino porque no puede decidir llevarlas a cabo al impedírselo su benevolencia.

Pero de cualquier forma, se puede sostener que podría haber una limitante psicológica respecto a hacer daño a los demás y que esto no afectaría en nada la existencia del libre albedrío. Por ejemplo, no hay nada contradictorio en que yo sea libre aún cuando nunca se me ocurren formas de lastimar a los demás que a otras personas sí se les ocurren. Sencillamente, no está dentro de mi pensamiento la ideación de formas de daño – mucho menos daño extremo o gratuito, e incluso si se me ocurrieran esos pensamientos, puedo asegurar que no han persistido y no se convierten en una intención.

Nada de esto me quita el libre albedrío, así como tampoco ser incapaz de imaginar o de concebir teorías sobre el origen del cosmos, ni tampoco ser incapaz de concebir artefactos o productos de consumo. En consecuencia de que no puedo concebir ninguna de esas cosas o de que puedo concebirlas pero el pensamiento sobre ellas no perdura y no se convierte en una intención, no hay acción alguna que las lleve a cabo. De esta forma, que hayan cosas que no puedo concebir no afecta en nada mi libre albedrío. Esto sucede porque el libre albedrío no se define con base a las acciones que no se pueden concebir, sino con base a las que sí y que no tiene ningún sentido que no sea libre porque no puedo concebir ciertas cosas.

Con lo anterior en claro, es perfectamente factible que Dios hubiera creado a las personas incapaces de concebir hacer daño a las demás y aún así mantener el libre albedrío. Que fuera para ellas imposible de imaginar formas de lastimar a los otros, especialmente cuando esto implicara daño extremo y así habría solucionado el problema del mal moral al no llevarse a cabo tales acciones como consecuencia directa de no pensarlas. Cuando menos, podría haber creado a todos los humanos con la capacidad de concebir formas de daño, pero que dicha ideación no perdurara y no se convirtiera en una intención.

Quizás peor para el teísta, es que esto no solo es lógicamente posible sino perfectamente factible dada la naturaleza humana. Está documentado de forma extensa que infligir sufrimiento en los demás causa la activación de las mismas áreas cerebrales que se activan cuando uno mismo es quien experimenta el dolor y como consecuencia de esto, la mayoría de nosotros evita realizar daño a los demás o siquiera pensar de forma sostenida e intencional en ello. No obstante, los casos en los que existe un daño en dichas áreas causa que que se generan acciones perjudiciales sobre los demás, como en los casos de psicopatía; lo que abre la objeción de que Dios podría haber creado a todos los humanos psicológicamente sanos o algún mecanismo que resguarde las áreas encargadas del procesamiento moral de daños y lesiones.

En todo caso, esta objeción no depende de este tipo de mecanismos neuronales. Como se ha demostrado, simplemente el no concebir acciones dañinas ni sostener dicha intención es completamente compatible con el libre albedrío – sea por los medios que sea que no se realiza dicha ideación. Que Dios no haya actualizado un mundo posible donde todos los seres humanos son incapaces de concebir hacer daño a los demás o de formar de ello una intención, es evidencia clara de que no es benevolente, omnipotente o ambas – en cualquier caso, es inexistente dado que ambas características son necesarias de su concepto.

(e) finalmente, la excusa de Plantinga resulta inútil para solucionar el problema de que puede haber libre albedrío aun en ausencia de acciones que produzcan mal. Esto es así porque el libre albedrío no se trata de llevar a cabo o no una acción, sino del ejercicio de deliberación y libre intención subyacente a la realización de la acción. El realizar o no una acción no nos dice nada sobre el libre albedrío, el tener la intención sobre su realización sí.

Ahora, con esto en mente, no hay nada contradictorio en que exista el libre albedrío pero no existan los males que se llevan a cabo de forma actual. Simplemente es posible que existan seres que en algunas ocasiones tengan la opción de llevar a cabo el mal, pero que siempre tengan la intención libre de no llevar a cabo dichas acciones perjudiciales para los demás, preservándose así el libre albedrío en ausencia de estas.

El ejemplo manifiesto de esta posibilidad puede ser el mismo lector cristiano de este post (espero), que no puede tener la intención de hacer daño gratuito a los demás porque siempre tiene la intención de no hacerle daño y aún así es libre. La indagación del ateo ante el cristiano es simple: si Dios lo creó a usted y usted siempre ha tenido libremente la intención de no hacer males atroces, ¿por qué no creó a todos como a usted? Está pregunta cobra más peso cuando desde el teísmo Dios no solo creó a los humanos de forma accidental, sino que con un propósito en el universo y en la vida en sí, estando al tanto Dios de la persona que creó.

Por otra parte, no solo se puede establecer que el criterio para el libre albedrío es la libre intención y no la realización en sí de una acción; sino que el resultado actual de dicha acción no tiene nada que ver con el libre albedrío. Así mismo a como no se ve afectado el libre albedrío en la intención de tomar un examen de ingreso a una facultad, aún cuando esta acción no resulte en la admisión, o como la intención de escribir una novela y su posterior acción no implica que esta sea un éxito; sería posible también que una persona libremente tenga la intención de lastimar a los demás pero que su acción no implique en ellos un daño, sino que sea de hecho una acción inocua. Simplemente podría Dios haber creado un mundo en donde nuestras acciones no resultan dañinas para los demás y seguir respetando nuestra decisión de llevarlas a cabo y de hecho, que las llevemos a cabo: sencillamente es perfectamente factible que se llevaran a cabo decisiones que no afectaran a los demás sin afectar libre albedrío alguno.

También se puede avanzar el argumento de que se puede cambiar de intenciones y en consecuencia cambiar la acción dependiente de estas, sin que eso afecte en nada el libre albedrío. Nuevamente, así como puede una persona tener la intención de disponerse a dormir pero segundos antes preferir ponerse a leer sin que eso afecte libre albedrío alguno; alguien que tiene la intención de lastimar a otra persona podría cambiar de idea y omitir su acción segundos antes sin que eso afecte su libre albedrío, pero eliminándose el mal que habría surgido de ello. En consecuencia, todas las personas podrían cambiar su intención de lastimar a otra sin que eso afecte su libre albedrío.

No hay nada contradictorio en la existencia y actualización de un mundo posible en donde todos los seres humanos sean creados por Dios y libremente tengan la intención de no llevar a cabo acciones atroces sin comprometerse negativamente el libre albedrío – más bien lo contrario, pero sí eliminándose el mal moral producto de dichas acciones. En consecuencia, que Dios no haya actualizado dicha posibilidad, implica que un dios benevolente no existe.

(6) Vale la pena abordar una última cuestión respecto a la teodicea del libre albedrío, dígase, el rol de la omnisciencia de Dios sobre el libre albedrío y el mal producto de este. Para ello es necesario abordar dos posibilidades: (a) Dios no posee conocimiento previo a la creación sobre las acciones de los humanos ni lo que venga de estas, y (b) Dios posee conocimiento previo a la creación sobre las acciones de los humanos y lo que venga de estas.

(a) esta primera postura es quizás la más popular entre los teólogos y cristianos del común, desde la cual se establece que Dios no puede conocer lo que los humanos llevarían a cabo si estos son significativamente libres y en consecuencia no podría haber creado un mundo libre de males atroces como los que evidenciamos, puesto que el conocimiento sobre las acciones de los seres humanos solo se hace accesible para Dios una vez estas se realizan.

El lío de esto está en que de esta forma Dios no posee más conocimiento sobre el futuro que el que cualquiera de nosotros como seres no-omniscientes puede poseer. Si la tesis es que ni siquiera Dios puede crear un universo completamente ausente de acciones incorrectas puesto que los seres humanos son libres y esto implica que no puede saber si este tipo de acciones se realizarán o no previo a la creación; entonces se pone en juego atributos grandiosos de Dios como la omnisciencia. Simplemente resultaría falso que Dios posee todo conocimiento lógicamente posible, incluido todo conocimiento proposicional (i.e.) que algo es verdadero o falso al no poder saber que sería cierto o falso, que una persona actuaría de determinada manera dada una determinada circunstancia – excepto hasta que se lleva a cabo dicha circunstancia.

No obstante, esta adquisición de conocimiento desde los hechos ni siquiera está permitido para Dios debido a que este es supuestamente atemporal. Esto es así porque poseer este conocimiento sobre el mundo implicaría que Dios debe estar incluído en el tiempo para poder acceder a ello, al estar dicho conocimiento disponible únicamente cuando se actualiza o lleva a cabo en el tiempo. En conclusión, esta postura de la omnisciencia de Dios frente a las acciones humanas parece más bien una auto-refutación.

Sin mencionar que Dios estaría siendo en extremo irresponsable o cuando menos, arriesgado, en crear un universo donde no sabe qué sucederá. Peor aún cuando esta opción le permite conocer las posibilidades, pero no cuál de ellas se realizará; lo que implica que Dios estaba al tanto de que podrían existir males atroces e injustificables – e incluso males peores que los que se evidencian en este mundo. Es como si Dios jugara simplemente a la lotería y permitiera que el mal existente sea un producto accidental. ¿Dios se daría las gracias a sí mismo de que el mundo no haya resultado peor de lo que actualmente es y exhalaría en tranquilidad?

Igualmente, no solo se ve afectado el conocimiento de Dios sobre las acciones de los demás y lo que resulta de estas; sino que se ve afectado el conocimiento de Dios sobre sus propias acciones y lo que resulta de estas. En otras palabras, debido a que Dios es libre y además perfectamente libre, no podría saber cuáles serán sus propias acciones. Dios no puede saber qué hará si es perfectamente libre pues de lo contrario no sería libre. Esto resulta aún peor que lo anterior y debería ser una señal para el teísta de que esta postura es un fracaso.

(b) pero la segunda opción no es tampoco muy favorable para el teísmo. Si Dios pudo conocer qué sucedería previo a la creación, entonces puede ser hecho responsable directo de los males que se llevan a cabo en el mundo. Dios deliberadamente habría escogido crear un universo en el que se cometen actos como violar, torturar y asesinar a un niño o descuartizar un animal no humano por pura diversión. Todo esto pudiendo haber creado un mundo posible donde sabía de antemano que este tipo de actos no se llevarían a cabo.

El teísta puede decir que de ser así, no existiría el libre albedrío de forma significativa. Que no se podría ser libres si es el caso que Dios sabe qué haríamos todos los seres humanos con antelación. Pero la opción contraria no es favorable como ya se ha visto, lo que entonces enfrenta al teísta con un dilema: existe el libre albedrío o Dios es omnisciente. No las dos.

Pero se podría crear una opción intermedia por parte del ateo, aunque también en contra: Dios podría crear el universo sin saber el resultado actual de las acciones humanas – tal como en la opción anterior, pero adquirir conocimiento sobre las acciones de los humanos una vez estos han sido creados (ignorando la objeción de la atemporalidad).

Se podría respetar que los humanos sean creados sin conocimiento de qué harán de forma actual, pero adquirir Dios conocimiento sobre qué harán los humanos a lo largo de su vida con base a variables como su educación, crianza, contexto social y demás. De esta forma, Dios podría actuar para prevenir cosas como masacres, violaciones y demás, incluso sin tener que hacerlo directamente: podría inspirar a alguien para que ayude o simplemente presentarse ante alguien por medio de la revelación cuando reúna suficiente evidencia de que llevará a cabo algo perjudicial – según muchos cristianos, ellos han recibido relevaciones de parte de Dios y siguen siendo libres.

Conclusión.

Se puede evidenciar que la teodicea de un libre albedrío resulta ineficiente desde varios puntos de vista y análisis, demostrándose que falla en los aspectos relevantes a las propias premisas que la sostienen. Debe concluirse que el libre albedrío fracasa en intentar solucionar el problema del mal.

6 comentarios en “Refutando la Teodicea del Libre Albedrío.

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  3. elmikaeltruste

    El problema es que piensas que el problema del mal gira en torno del Libre Albedrio cuando esto sólo aplica para los males morales de las personas. En el caso de la violación, asalto, robo o asesinato «a personas inocentes» Dios no interviene dado el libre albedrio de la persona que actúa; en el caso de las personas afectadas uno podría objetar que 1) dicha persona no necesariamente era inocente; sino que por alguna razón no moral resultó afectada y 2) Dios permite el sufrimiento para de ello sacar algo mucho mejor, como dijo San Agustin.

    Pero, para no hacer una falsa dicotomía, también debo decir que los teístas no pretendemos tener respuesta para todo en lo que refiere al problema del mal. Las situaciones siempre son distintas y no tenemos la omnisciencia para saberlo todo; una respuesta no encajará con otra situación y así sucesivamente. El escéptico siempre tratará de poner el escenario hipotético más apretado de todos para tratar de dejarnos sin qué decir.

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    1. A ver, vamos por pasos:

      (1) Se nota que usted no maneja estos temas por un simple hecho: usted NO puede decir que “el libre albedrío solo aplica para los males morales” y a la vez decir que el problema del mal no gira en torno al libre albedrío. Eso es una contradicción: Mal moral = el mal producto del libre albedrío.

      A menos que se esté refiriendo a que no solo existe mal moral sino también mal natural, pero eso no lo está haciendo y en todo caso, eso sería irrelevante.

      (2) Le pregunto, ¿leyó? Usted no puede decir que “Dios no interviene dado el libre albedrío” cuando en el mismo post en el punto (1) aclaro de forma explícita que eso es una contradicción. De nuevo, ¿leyó? Me hace perder el tiempo repitiendo algo que ya está en el propio post refutado.

      (3) Su excusa de que “no eran necesariamente inocentes” es por decir poco, ridícula; si es que no digna de una mentalidad podrida. ¿De verdad usted es capaz de creer que en la violación, tortura y asesinato de un niño este no era inocente? Sin palabras.

      (4) ¿Qué es eso “mejor” que Dios saca de la violación, asesinato y tortura de un niño? Solo afirma pero no sustenta. En resumen, solo afirma por defender su creencia pero sin ningún respaldo. No tengo su fe irracional para creer que “hay algo mejor” sacado de un acto así.

      (5) ¿Escenario hipotético apretado? Lea las noticias. Las violaciones, secuestros, tortura y asesinato de niños o animales es pan de cada día. Ahí no hay nada de hipotético, es el mundo real que su Dios permite y que implica que Dios no existe a menos que pueda ofrecer una respuesta a ello.
      _____

      De acuerdo con las reglas del blog, le queda una oportunidad más para responder, así que si desea hacerlo espero la aproveche.

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    2. elmikaeltruste

      1) Sí leí. Antes de ejercer un prejuicio es mejor preguntar para evitar caer en sandeces. Lo primero que dije fue que el problema del mal no gira en torno al libre albedrío, o sea, el mal en su totalidad. Una contradicción hubiese sido decir: «El mal moral no gira en torno al libre albedrío, pues este sólo se refiere al mal moral.»

      2) Luego, la supuesta «contradicción» que encuentras y manifiestas en el punto uno yo lo respondí aquí:

      «En el caso de la violación, asalto, robo o asesinato «a personas inocentes» Dios no interviene dado el libre albedrio de la persona que actúa; en el caso de las personas afectadas uno podría objetar que 1) dicha persona no necesariamente era inocente; sino que por alguna razón no moral resultó afectada y 2) Dios permite el sufrimiento para de ello sacar algo mucho mejor, como dijo San Agustin.»

      Si alguien no leyó fuiste tú. O tal vez leíste y se te pasó por alto; en fin, no seré tan déspota, como tú, para hablar.

      3. A tu pregunta: «¿De verdad usted es capaz de creer que en la violación, tortura y asesinato de un niño este no era inocente?»

      Jamás dije eso. Siempre afirmaré de conforme a mi fe que un niño sin conciencia de lo bueno y lo malo siempre será libre de maldad. En mi comentario yo dije que para estos casos en los que se cometen actos crimitales hacia una persona que, desde tu cosmovisión, es inocente se pueden objetar de dos maneras. Una de ellas es que la persona afectada no es NECESARIAMENTE inocente, o sea que de cierta forma sí lo pudo haber sido, como en el caso que pones del niño abusado sexualmente mas no aplica para todos los casos. Como también dije en mi primer punto: «dicha persona no necesariamente era inocente; sino que POR ALGUNA RAZÓN NO MORAL resultó afectada.» ¿Un ejemplo? Pues se pudiese dar el caso de que dicha persona estuviese metida en actos bandálicos y esta fue afectada por un acto criminal de homicidio. O bien, sin ser más drásticos, una jovenzuela que salió sin el permiso de sus padres y resultó que alguien salió y le asaltó, esto en consecuencia de un acto no moral como la desobediencia a sus tutores.
      Así que, si vas a cuestionarme uno de mis puntos hazlo bien, y no excluyas parte de mi comentario.

      4). Como dije también en mi comentario no somos omniscientes para saberlo todo. Si bien el sufrimiento a veces puede resultar mal para unas personas pero otras ciertamente sacan un bien mayor; por ejemplo, cuando Dios permite que un niño muera en una catástrofe natural el bien mayor de ahí es que el niño pasa de una vida finita a la vida eterna, llena de gozo, paz y alegría.

      Obviamente tú no compartes mi fe, no es necesario que lo digas. Pero es absurdo que quieras leer respuestas que no apoyen a mi fe; que no responda de acuerdo a mi fe… ¡Porque precisamente eso estás cuestionando, querido!

      5) Sí, escenarios hipotéticos dije. Y tampoco niego que esos escenarios hipotéticos a veces ocurran en la realidad, de hecho ocurren con bastante frecuencia. Pero les llamo hipotéticos porque la pregunta del escéptico regularmente es: «¿Y qué pasa si un niño está en peligro y Dios no le ayuda?» francamente la mayoría ni saca esos escenarios de una nota periodística, sino que ahí mismo se les ocurre poner dicho escenario. Pero esto no tiene relevancia.

      Cito:
      «es el mundo real que su Dios permite y que implica que Dios no existe a menos que pueda ofrecer una respuesta a ello.»

      Eso es falso. El problema del mal de refutar la omnibenevolencia de Dios no se sigue (falacia non sequitur) que de ahí sea refutada LA EXISTENCIA de Dios. Si bien, refutaría la omnibenevolencia del Dios cristiano pero no se sigue que este no exista; simplemente que no es omnibenevolente o perfecto. O bien, rebuscándole más podríamos decir que refutaría la noción de la existencia de Dios que tenemos los cristianos de Él.

      En fin. Sé más seri@ al responder comentarios, hasta parece que no fuiste tú quien armó los estudios porque cambia mucho la intelectualidad y razonamiento al responder. Sé menos prepotente al hablar si tu intención es hacerle comprender «algo» a la gente.

      Dios te bendiga.

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      1. (1) Vuelvo a repetir: ¿leyó? Me parece que su respuesta aquí está basada en mi propia corrección a su afirmación anterior, dice lo mismo que yo le comenté… por otra parte, si hubiera leído y comprendido el tema sabría que aquí se aborda el mal moral, no el natural, así que su anotación es irrelevante a lo mucho.

        (2) Creo que con los comentarios que usted mismo pudo leer en la página de Facebook respecto a su excusa basta. Ahora, no responde lo que le pedí que comprobara respecto a sus dos puntos/excusas. No está haciendo nada diferente a copiar y pegar su anterior comentario, sin justificarlo.

        (3) Esto es una cantinflada contradictoria (típica de los católicos que no saben cómo defenderse). Primero dice que un niño sí es inocente, después que no porque no es “necesariamente inocente”… después viene con un ejemplo irrelevante de un ladrón y piensa que con eso ya soluciona su absurdo de decir que un niño no es inocente de ser violado y torturado… ordene su cerebro.

        Según su lógica de católico, si una niña o adolescente sale sin permiso de sus padres y es secuestrada, violada y torturada entonces eso justifica estos actos pues “no es inocente”, o “necesariamente inocente”… en otras palabras: como ella “se lo buscó, entonces está bien que Dios lo permita”.

        Si para su Dios es suficiente justificación que una persona salga de su casa sin permiso para que permitir que sea violada y torturada hasta la muerte, pues su Dios sencillamente es un monstruo… o no existe. Usted decida.

        Enfermizo… y peor para usted: no soluciona el problema del mal ni nada de lo que presento en mi post. Sigue sin demostrar cómo el libre albedrío es una teodicea para el problema del mal. Su ejemplo patético de la chica que sale sin permiso solo cae en la refutación del punto (1) y (2) de mi post.

        (4) O sea, el bien mayor se encuentra en “la otra vida”. Ya… correcto, no comparto su fe, porque no tiene más que eso para defender la idea de que la violación, tortura y asesinato de un niño lleve a un bien mayor.

        Pero aun en lo absurdo de la fe, su respuesta es absurda: ¿me está diciendo que dicho niño no podría haber alcanzado la felicidad y gozo y alegría de la otra vida sin ser violado, torturado y asesinado? Porque eso es lo que implica decir que esas cosas son un medio para dicho bien mayor. ¿No podría haber alcanzado eso por un medio más benevolente? De seguro Dios al ser omnipotente y bueno podría haber hecho que fuera así… ¿no?

        Después de todo, otras personas (como usted) no ha sido violado y torturado hasta la muerte, pero aun así va a alcanzar también esa vida de alegría, felicidad y gozo… pero sin tener que haber atravesado por semejante sufrimiento.

        La única conclusión a la que se llega es que es que el sufrimiento de ese niño es innecesario, no un medio para un bien mayor como usted intenta creer para defender sus creencias. ¿Por qué innecesario? Porque no es lógicamente, ni causalmente necesario para alcanzar dicho bien mayor.

        (5) Otra vez con sus oxímoron: “tampoco niego que esos escenarios hipotéticos a veces ocurran en la realidad, de hecho ocurren con bastante frecuencia”.

        “A veces ocurren”, contradice a “ocurren con frecuencia”. También a su uso de la palabra “hipotéticos” como si fueran solo conjeturas que no suceden. Parece un cantinflas, en serio. Más que eso, usted es deshonesto y sus palabras lo delatan.

        Dice: “francamente la mayoría ni saca esos escenarios de una nota periodística, sino que ahí mismo se les ocurre poner dicho escenario.”

        Que usted no sepa de noticias es su problema, pero me parece difícil de entender eso cuando se vive en un país latinoamericano… o incluso en USA eso sucede constantemente. Use Google más para informarse sobre el mundo y menos sobre su religión, se lo recomiendo.

        Ahora, parece que usted no entiende de este tema en general. ¿Refutar la omnibenevolencia de Dios refuta su existencia? Sí. ¿Por qué? Porque el concepto de Dios incluye de forma necesaria la omnibenevolencia: si Dios existe, entonces es benevolente; no es benevolente; entonces, no existe. Es un modus tollens básico. Refutar el concepto de Dios implica que dicho Dios no existe, en este caso, el dios al que se hinca y le reza.

        Le recomiendo leer mi propio post sobre: ¿se puede demostrar que Dios no existe?. Veo mucha confusión de su parte al respecto.

        ¿Puede existir OTRO dios que no sea el del teísmo? Sí, eso sí. Pero eso no es lo que usted piensa o entiende, sería un Dios deísta o malteísta.

        Bienvenido al ateísmo… o al deísmo… o al malteísmo. Usted decide.
        _____

        Bueno, esto fue todo, siendo consecuente con mis reglas se le acabaron las oportunidades de expresar su defensa y asumo que, debido a estar consciente de las mismas, este fue su mejor intento por defender el libre albedrío como teodicea.

        Adiós, posteriores comentarios serán filtrados y eliminados sin ser leídos.

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