La imposibilidad de un Dios benevolente: El Problema del Mal – Mal Natural.

Introducción.

Quizás ningún otro tema ha generado más literatura en el debate entre teísmo y ateísmo que el problema del mal. Introducido inicialmente por Epicuro, este posee dos formas: el mal moral y el mal natural.

El mal moral hace referencia al mal producto de las acciones humanas, las cuales son responsables del mismo de una forma deliberada. Por su parte, el mal natural hace referencia al mal de procedencia no-humana o volitiva, como, por ejemplo, el mal producto de desastres naturales, enfermedades, accidentes y errores de juicio. Todo esto genera cantidades enormes de sufrimiento para los seres vivos que exige una explicación desde la postura teísta.

En este post se abordará el problema del mal natural, debido a que el problema del mal moral se aborda en otra parte ya en este blog. Siendo así, cabe aclarar que el problema del mal no refiere a que Dios deba eliminar todo mal posible, ni a que Dios no exista debido a la existencia de cualquier mal. Por el contrario, el problema del mal se centra en que la existencia de Dios es falsa debido a que existen males gratuitos o extremos que resultan incompatibles con la idea de un dios benevolente, omnipotente y omnisciente, que aquí se denominarán como sufrimiento innecesario.

Vale la pena entonces aclarar qué se entiende por sufrimiento innecesario, debido a que el post girará en torno de dicho concepto – aunque este es explicado con más claridad en otro lugar ya.

p. Aquel sufrimiento que no resulta ser lógicamente ni causalmente necesario para alcanzar bien mayor alguno.

Causalmente necesario significa que no se obtendrá un resultado concreto Z sin la obtención previa de un suceso X. Por ejemplo, la obtención de la evaporación de la lluvia tiene como precondición necesaria la obtención previa de la lluvia.

Lógicamente necesario significa que Z presupone X y que la obtención de Z sin la obtención de X sería una contradicción. Por ejemplo, no es posible que ser la distancia más corta entre dos puntos no sea la precondición necesaria para que algo sea una línea o que ser una estrella no sea la precondición necesaria para que algo sea un sol (en el sentido astronómico, no en el sentido metafórico).

Así mismo, para que un sufrimiento sea necesario, se requiere que el mal que produce sea absorbido o contrapesado por el bien mayor que supuestamente se alcanza por medio de dicho mal. Esto es así porque, de lo contrario, dicho mal quedaría sin conducir a bien mayor alguno.

Sufrimiento innecesario entonces es:

• Aquel sufrimiento al que podría no haberse recurrido para alcanzar X supuesto bien mayor (alcanzar un mismo bien por medios menos dolorosos).
• Aquel sufrimiento que implica un daño más grande que el beneficio que se deseaba alcanzar como supuesto X bien mayor (el dolor de los medios supera al bien alcanzado).

La existencia de un sufrimiento innecesario implicaría que Dios no tiene una razón moral exonerante para permitirlo, pues no conduce a bien alguno: es mal en sí mismo del cual se podría prescindir si lo que se desea es que exista el bien. Es un sufrimiento incompatible con la perfección moral, o benevolencia de Dios y su omnipotencia, pues estos son atributos que suponen que Dios permitiría el sufrimiento siempre que este condujera a un bien mayor y que Dios podría eliminar cualquier sufrimiento que fuera innecesario. Además de ello, incompatible con un Dios poseedor de omnisciencia, desde que tal Dios podría prever cualquier sufrimiento innecesario y actuar para impedirlo o evitarlo previo a la creación.

Usando la antigua formulación disyuntiva del problema del mal las premisa son estas:

  1. Dios es benevolente, omnipotente y omnisciente.
  2. Si Dios es benevolente, omnipotente y omnisciente evitará la existencia de sufrimiento innecesario.
  3. Si el sufrimiento innecesario existe y Dios puede eliminar el sufrimiento innecesario pero no quiere, entonces no es benevolente.
  4. Si el sufrimiento innecesario existe y Dios quiere eliminar el sufrimiento innecesario pero no puede, entonces no es omnipotente.
  5. Si el sufrimiento innecesario existe y Dios quiere y/o puede eliminar el sufrimiento innecesario pero no sabe cómo, entonces no es omnisciente.
  6. Si el sufrimiento innecesario existe y Dios no quiere, no puede y/o no sabe cómo evitar el sufrimiento innecesario, entonces no existe.
  7. Existe sufrimiento innecesario que Dios no quiere eliminar, no puede eliminar y/o no sabe cómo evitar.
  8. Por tanto, Dios no existe.

Con esto aclarado, ya se puede abordar el problema del mal natural y observar por qué este imposibilita la existencia del dios teísta: No puede ser cierto que exista el dios teísta y que co-exista con sufrimiento de este tipo. La estrategia del ateo desde el problema del mal toma una disyunción entonces: demostrar que existe sufrimiento innecesario y con ello demostrar que Dios no existe.

Objetivo.

Abordar el problema del mal natural y cómo este imposibilita el concepto de un Dios moralmente perfecto, omnipotente y omnisciente.

Argumentación.

(1) El mal natural trata de ser solucionado por los cristianos recurriendo a apelaciones sobre que este es necesario para alcanzar un bien mayor. Sin embargo, esta excusa falla y cae por su propio peso.

Grandes dolores son experimentados por animales humanos y no humanos incluidos antecesores del Homo Sapiens. Animales que sufren excesivamente sea por medio de enfermedad o mutaciones que les impide sobrevivir, decenas de animales mueren ahogados luego de que las lluvias se desbordan, o mueren quemados al presentarse incendios forestales o en otros desastres naturales. Sobrepoblaciones que producen la hambruna y muerte consecuente e inclusive el comportamiento gratuito de los depredadores para con las presas, cuando cazan sin necesidad de alimento, sólo “por diversión”. Enfermedades genéticas traen sufrimiento y muerte incluso recién nacidos que no pueden aprender nada. Estos animales pareciera que sólo nacen, sufren y mueren. ¿Cuál es el bien mayor que se alcanza con todo esto?

(a) en la naturaleza los ejemplos de sufrimientos gratuitos abundan, pero un ejemplo particular resulta contundente, considérese la siguiente situación: un animal (humano o no), nace en una noche como cualquier otra, pero a los pocos minutos u horas muere a causa de una enfermedad hereditaria, una infección a causa de debilidad inmune, un mal desarrollo de alguno de sus órganos, cáncer, una deformación o por una cuestión ambiental; por ejemplo, pudo quedar atrapado en un hueco y morir a causa de asfixia o inanición, después de sufrir lesiones corporales graves y dolorosas. Cualquiera de las causas, realmente no hace falta hacer una lista de estas ni inundar el post con imágenes de ello, el teísta que sea ignorante de estas situaciones puede buscarlas en la web. Ahora, con esto en mente, preguntemos: ¿a qué bien mayor aporta el sufrimiento de este ser recién nacido? Es un ser vivo que nace, sufre y muere. El mundo pareciera no verse afectado si dicho ser no hubiera nacido, realmente, no hay nada de incompatible entre la ausencia de su vida y sufrimiento con la existencia del universo: es algo gratuito.

Resulta evidente que cualquier teodicea al respecto es muy poco convincente por decir poco. Por ejemplo, afirmar que tal ser aprendió algo con esto no soluciona nada, desde que ni siquiera pueden desarrollar un caracter reflexivo al respecto, mucho menos ponerlo en uso; tampoco afirmar que es necesario para nosotros como seres morales observadores, desde que fácilmente este tipo de casos pasan inadvertidas día a día. Difícilmente el teísta puede siquiera hacer pensar que el sufrimiento de este tipo pudiera ser necesario por razones desconocidas. Simplemente este es gratuito porque pareciera que su propia vida lo es, la cual, peor que eso, está prácticamente resumida en una única experiencia: el sufrimiento vivido. La fugacidad y la imperceptibilidad de una vida de este tipo es lo que le da su radicalidad desde el problema del mal.

El teísta suele decir que el hecho de que los seres vivos nazcan y mueran a los pocos momentos de su nacimiento es necesario para que el orden natural de las cosas se mantenga, incluso si esto involucra sufrimiento extremo. La cría del ejemplo puede nacer y morir a causa de frío o de que no es capaz de metabolizar la leche materna, pero esto es necesario para mantener el orden natural del universo y no hay nada que hacer el respecto. Pero esto es echarse la soga al cuello, ¿no puede hacerse nada al respecto? ¿realmente Dios, siendo omnipotente y estando sólo limitado por la lógica no podría haber creado un orden natural distinto? Pero este no es el problema – esto se abordará después, el problema es que es sencillamente falso lo que el teísta indica aquí.

El nacimiento, sufrimiento y muerte de la cría si bien está contenido en el marco del orden natural del universo, esto sólo es verdad de forma contingente. En otras palabras, la existencia del orden natural sólo implica que sean posibles estas circunstancias y sufrimiento, más no implica necesariamente su ocurrencia actual. Tampoco la existencia de dichos sufrimientos y circunstancias son necesarias para que la existencia del orden natural se lleve a cabo. En otras palabras: no hay nada lógicamente contradictorio en que el orden natural exista pero no sufrimientos de este tipo. Además, la evidencia factual simple para ello es que, primero, otras crías no pasan por estas experiencias sino que consiguen vivir plenamente sin afectar esto orden natural alguno y segundo, que concebir que dicha cría en particular no pasara por dicha experiencia no afecta en nada al orden natural – por ejemplo, una cría de gato muriendo en un agujero en el callejón, ya sea porque nunca naciera o porque viviera una vida plena. En consecuencia, no hay nada contradictorio en que ningún animal atravesara estas circunstancias y un universo ordenado aún así existiera: Dios podría actualizar dicho mundo posible sin ningún problema si es cierto que al ser omnipotente puede llevar a cabo todo lo que es lógicamente posible.

Incluso si se concediera que no es posible obtener un universo ordenado si ningún animal atravesara dichas circunstancias de sufrimiento y muerte temprana, no hay nada contradictorio en que un animal particular esté excluido de ellas y exista un universo ordenado – de hecho, dicha posibilidad se ve reforzada de esta forma. Por tanto, existe sufrimiento innecesario incompatible con el teísmo. En especial, no sólo porque su sufrimiento es innecesario para la existencia de un universo ordenado, sino porque dicho ser no puede extraer nada de su propio sufrimiento, este no le representa ningún bien mayor, ni siquiera bien alguno; en consecuencia, existe gran cantidad de mal que no es absorbido y que Dios permitiría de forma gratuita… Lo cual es incompatible con su benevolencia y esto implicaría su inexistencia.

(b) se pueden formular otros ejemplos similares, pero teniendo en cuenta los desastres naturales y otros fenómenos de índole similar en vez de solo contingencias particulares. Piénsese por ejemplo en un animal que queda atrapado en un desastre natural, que se quema en un incendio forestal, se ahoga en un desbordamiento de un río, o que muere por hambre o sed ante una ausencia de recursos alimenticios y una sequía. Todo esto no parece ser medio alguno para un bien mayor, después de todo, ¿qué podría decirse al respecto del sufrimiento de estos seres en dichos desastres? ¿de qué bien mayor es precondición el sufrimiento que (e.g.) les produce sentir sus tejidos y órganos destruirse poco a poco a causa del fuego? ¿De qué bien mayor es precondición el pasar días sin comer, sintiendo cómo su propio cuerpo se alimenta de sí mismo hasta finalmente perder las fuerzas para siquiera levantarse y morir prácticamente en los huesos?

Podría objetarse (comúnmente se ha hecho) que la muerte de un número de animales por causa de un desastre natural contribuye al bien mayor de reducir la sobrepoblación de los mismos, pero esta objeción no resuelve la formulación sobre el sufrimiento innecesario. En resumen: (i) tal fin podría alcanzarse por otros medios, como disminuyendo la tasa de fertilidad, y (ii) está produciendo más sufrimiento que beneficio, tenemos seres sensibles que sólo sufren y mueren pudiendo no haberlo hecho y obtener el mismo resultado.

Se presenta además otro problema: la justificación parece hacerse más difícil cuántos menos seres estén involucrados. ¿El sufrimiento y muerte de unos pocos animales o de un animal ayuda contra la sobrepoblación? Lo mismo puede objetarse respecto a cualquier otro ejemplo análogo que el teísta ponga como del orden natural, que un animal muera a causa de quemaduras después de sufrir durante días agonizando no constituye en nada una precondición para la existencia de tal orden, el cual se puede obtener sin que existieran casos extremos como este: causalmente, no es necesario para la existencia de dicho orden natural, tampoco lo es lógicamente.

Sin tener que ir hasta allá, un animal podría sufrir este tipo de muerte y sufrimiento por el impacto de un rayo, en un incendio pequeño o simplemente podría terminar muriendo por cuestiones particulares (como caer en un agujero y morir de hambre luego de una semana) cuya ocurrencia sea negligente para la existencia de orden natural alguno y se presente de forma azarosa. Igual que en el punto anterior, su existencia y sufrimiento es gratuita en el mundo, podría no haber experimentado eso y aún así existir un universo ordenado. Así mismo y más importante, este ser sensible no está obteniendo ningún bien mayor de su propio sufrimiento particular.

(c) tercero, miles de seres sensibles en el mundo, personas y animales, sufren de enfermedades con las que contrario a lo que formula el punto (a) viven toda una vida de sufrimiento hasta finalmente morir. Claro, el teísta puede objetar que tales seres han tenido un aprendizaje y demás… Pero esto es un arma de doble filo: ¿no podría objetarse que la enfermedad les ha privado de aprendizajes moralmente igual o más valiosos? Además, ¿es realmente necesario que una persona sufra de una enfermedad extrema para aprender algo de la vida? ¿Por qué esa persona? De nuevo esto tiene doble filo: si una persona requiere de un sufrimiento extremo para aprender algo de la vida, ¿por qué no los demás? ¿Los demás no estamos aprendiendo lo realmente valioso? Además, ¿qué reflexión puede sacar un animal no humano de ello?

Por otro lado, el teísta comúnmente dice que la enfermedad de unos ayuda a evitar o sanar la de otros, una vez que la medicina ha comprendido cómo funciona esta. Pero dicha enfermedad sólo es necesaria para aprender a curarla porque en principio existe dicha enfermedad – la cura sólo es un intento de eliminar el sufrimiento que representa, no el fin de esta. Seguro, aprendimos mucho médicamente y biológicamente hablando, pero este conocimiento tiene valor en torno a la eliminación de la enfermedad, no sólo su comprensión. Además, el estudio epidemiológico se basa en muestreos poblacionales, lo que permite que siempre hayan sujetos que padezcan la enfermedad pero no entren en la muestra y por tanto no aporten al supuesto bien mayor de la comprensión sobre la enfermedad.

(d) si Dios es omnipotente y omnisciente, habiendo creado el universo desde la nada y estando sólo limitado por las posibilidades lógicas, podría fácilmente haber creado un universo ordenado con menor sufrimiento del que se evidencia actualmente.

Realmente, no es difícil concebir la posibilidad de que una cría como la del ejemplo nunca hubiera nacido como ya se habló, pero más posibilidades alternativas pueden ser enunciadas. Por ejemplo, sería posible que la cría del ejemplo no sufriera a causa de que no puede metabolizar la leche sino que enfermedades de este tipo sólo se presentaran más adelante en el curso de la vida, que naciera con una reservas de energía adquiridas durante la gestación que permitieran que vivieran hasta poder alimentarse por si solas y no morir de hambre o frío, etc.

Dios podría haber generado recursos alimenticios más variados o una riqueza vegetativa más profunda y que permita la obtención de las mismas proteínas que la carne, disminuyendo así gran parte del mal natural que es causado por la cadena alimenticia – de hecho, los componentes alimenticios que se encuentran en la carne, lípidos, aminoácidos y agua, pueden actualmente ser encontrados en medios no animales. Por tanto, Dios podría haber más bien llevado a cabo seres vivos con diferentes procesos de alimentación. Así mismo, sería posible que simplemente todas las formas de vida pudieran alimentarse logrando metabolizar energía solar, los requisitos genéticos y biológicos para ello no estarían fuera del alcance de la sabiduría y omnipotencia de Dios – menos cuando la fotosíntesis de forma actual permite la formación espontanea de la llamada molécula de la energía, el ATP.

No se debe abordar más ejemplos, sencillamente, no hay sufrimiento alguno que pueda ser causalmente necesario para la existencia de bien mayor alguno si es cierto que Dios es omnipotente, que es el creador del universo, de las leyes naturales y que sólo está limitado por la lógica. Ante lo cual, no hay nada lógicamente contradictorio en que el universo pudiera no obstante llevarse a cabo, sin que hubieran de forma actual sufrimientos extremos como el de un animal que agoniza durante días por un incendio o el de una cría que padece de una fiebre bajo una infección y finalmente muere.

(e) por otra parte, accidentes y errores de juicio también causan sufrimiento enorme, en especial, porque la acción que llevó a ese accidente o error tenía una buena intención o al menos, no tenía una mala intención. ¿Qué bien mayor puede sacarse de una persona que desea hacer el bien, pero esto resulta en sufrimiento sea para ella o para los demás? El teísta dirá que ese sufrimiento que se produjo en realidad es necesario para algún bien mayor… por tanto el mal causado es aparente.

Pero entonces la pregunta es: ¿Por qué no saltarnos el sufrimiento entonces? si la intención fue buena y el resultado “en realidad” es bueno, ¿por qué no obviar el “mal aparente”? Es decir, si a los ojos de Dios un accidente o un error de juicio – como el racismo o la misoginia tradicional que ha permeado la historia humana, en realidad sólo es un medio para un fin y por tanto no puede decirse que es algo malo en sí, ¿por qué no podría la humanidad haberse saltado dichos males aparentes llevados a cabo de forma involuntaria o sin conocimiento moral y obtener directamente el bien en cuestión? Quizás hemos aprendido a valorar a las mujeres como iguales después de que una tradición misógena hiciera que grandes figuras femeninas surgieran o que del accidente de Chernobyl hemos logrado a cuidar mejor el medio ambiente y el manejo de herramientas nucleares, pero estos bienes mayores podrían sencillamente haber sido adquiridos por otros medios menos costosos.

Segundo, una persona que desea hacer el bien pero que el resultado termina dañando a los demás, sin conocer que para Dios tal daño “en realidad es un medio para un bien”, creerá que lo que estaba mal es su buena intención y es probable que la deje de lado o que se culpe a sí misma por ello o algo peor: un padre que lleva a su hijo a pasear en su auto y que resulta involucrado en un accidente de tránsito al ser golpeado por un conductor que cruza un semáforo en rojo, causando esto la muerte de su hijo, podría llegar a quitarse la vida al no poder entender que esto, de alguna forma incomprensible, es una condición para un bien mayor… Estas cosas no parecen ayudar al problema del mal, más bien lo empeora: por un bien mayor desconocido, se habría dejado de lado un bien conocido. Asimismo, esto contradice la teodicea del libre albedrío, al no promover el uso correcto del mismo.

(f) finalmente, si la existencia de un bien mayor presupone incluso la existencia de sufrimientos extremos, que son necesarios para alcanzar dicho bien mayor, entonces el mundo no sería un mejor lugar sin dichos sufrimientos sino uno peor – de acuerdo con la lógica del teísta. Pero eso difícilmente parece tener plausibilidad alguna.

¿Realmente el mundo no sería mejor sino peor sin la existencia de enfermedades tanto genéticas como adquiridas, sin desastres naturales, sin seres sensibles que mueren de hambre, ahogados o quemados agonizando durante días, sin crías tanto humanas como no-humanas que nacen con deformidades o sin órganos funcionales, entre otras tantas circunstancias y fenómenos que provocan sufrimientos excesivos en ellos?

El juego del teísta de esconderse en “el bien mayor” tiene un precio: sacrificar todo sentido moral. Esto es así porque si todo ese sufrimiento que nosotros consideramos como incorrecto y que nos lleva a buscar impedirlo en realidad tiene una justificación bajo la perspectiva de Dios, entonces no es algo malo realmente. De esta forma, para nosotros puede ser moralmente incorrecto dejar que un cachorro muera atrapado en un hueco, agonizando, fracturado, muriendo de inanición durante días; mientras para Dios esto es en realidad un medio para un bien mayor. Peor: el mundo no sería mejor sino peor sin ese tipo de eventos según el teísta.

Parece que el teísta más bien está sacrificando un sentido moral común a cambio de mantener sus creencias religiosas. De nuevo, peor que eso, esto puede llevar simplemente a que no intentemos reparar ni evitar dichos males, pues la lógica, después de todo, es que el mundo no sería mejor sino peor sin ellos. Al igual que en el punto anterior, esto solo destruye las nociones de que se debe hacer el bien por medio del libre albedrío.

(g) además de lo anterior, la idea de un bien mayor implica la idea del sacrificio y ahí es donde esta enfrenta la mayor objeción: millones de seres vivos tendrían que pasar por sufrimientos extremos y que les generan daño, todo porque esto supuestamente es un medio para un bien mayor, sin que hayan podido así decidirlo. Es un mal impuesto sobre ellos con la intención – supuestamente, de alcanzar un bien mayor. Tratados como peones en una estrategia divina para poder alcanzar un fin mayor en un intrincado juego de ajedrez de Dios contra el mal. 

Pero el enfoque pretendido aquí no es resaltar el drama claramente mitológico de la teodicea del bien mayor teísta – aunque tampoco sobra; el punto aquí es el absurdo moral de dicha idea en la que los seres sensibles son usados para un bien mayor sin ellos ser parte de uno y sin haber decidido serlo. En efecto, peones es la palabra más indicada para esto y la teodicea en la que están envueltos. Una teodicea además innecesaria si se toma en serio que Dios es omnipotente, omnisciente y el creador y regente de la realidad física.

El teísta puede decir que el recién nacido que muere de una malformación disfrutará de un bien mayor desconocido o de un paraíso sin dolor, pero nada de esto ayuda a favor de su teísmo. La idea de un bien desconocido simplemente significa la rendición de la teodicea ante el mal evidente, solo siendo sostenida por la fe y la idea de un paraíso exige asumir el teísmo como verdad – justo lo que se está discutiendo. Sin mencionar que esta idea solo resulta útil para excusar el sufrimiento de seres humanos y no de los demás seres sensibles, que son y han sido la gran mayoría.

Ahora, más allá de eso, una justificación genérica para el sufrimiento de cada ser particular no resulta satisfactoria por el simple hecho de que cada sufrimiento es justamente particular. Cada experiencia es individual y propia de cada ser sensible que ha sufrido y cada bien mayor para cada uno de ellos debería ser igualmente particular. Pero este tipo de justificación sin duda está aún más lejos del alcance del teísmo y en consecuencia, la idea de un bien mayor resulta más implausible para el teísmo que cualquier otra.

(2) Los anteriores casos se enfocan en circunstancias particulares de sufrimiento, pero el mal natural constituye también circunstancias de sufrimiento general y global de múltiples seres vivos simultáneamente. Los desastres naturales son el medio por el cual este sufrimiento masivo se lleva a cabo en el mundo, donde millones de seres vivos pueden sufrir de maneras extremas, perdiendo extremidades en tornados, muriendo ahogados en tsunamis y maremotos, siendo quemados en incendios forestales, quedando sepultados durante semanas hasta finalmente morir de hambre a causa de un terremoto, en fin. El solo hecho de que los cuatro cataclismos más grandes de la historia de la tierra han causado la extinción del 99% de las especies alguna vez existentes lo dice todo.

Una respuesta generalizada del teísta es que Dios puede permitir el mal natural y el sufrimiento resultante de fenómenos naturales (terremotos, huracanes, tornados, etc), porque dichos fenómenos permiten posteriormente que los recursos naturales se mantengan o incluso prosperen. El sufrimiento traído por tales fenómenos entonces, a fortiori, es necesario como parte de un orden natural para mantener y mejorar la prosperidad de la naturaleza y la vida.

(a) sin embargo esto no se sostiene, ¿Son necesarios los terremotos y demás fenómenos sísmicos o meteorológicos para mantener el equilibrio natural? Podríamos asumir que sí, pero esto no significa que el sufrimiento traído en ellos es necesario por tanto, este es una consecuencia derivada de los fenómenos en cuestión pero no le añade nada a su supuesta cualidad de ser necesarios para mantener o propiciar la prosperidad natural.

De la misma forma, el sufrimiento que traen no parece ser necesario en el mismo grado, desde que en un desastre natural algunos se ven menos afectados que otros (¿Por qué? esto es otro problema para el teísmo) e inclusive unos mueren pero otros no, lo que da pie a pensar que es lógicamente posible evitarlo sin afectar el bien mayor de que el mundo funcione bajo un orden natural.

Así mismo, si Dios permite el sufrimiento traído por fenómenos naturales sujetos a leyes naturales como esta respuesta del teísta sugiere, entonces no hay nada contradictorio en que pudiera actualizar un mundo donde todos los seres sensibles pudieran morir de forma pacífica – libres de dolor alguno o inconscientes por completo de ello. Sabemos que existen drogas naturales del cerebro que impiden el dolor como la dopamina o endorfinas, así que por medio de una acción más fuerte de dichas drogas – o similares – de la que actualmente ejercen el sufrimiento de los seres vivos, incluido el nuestro, en los desastres naturales podría ser evitado.

Además de lo anterior, que los fenómenos naturales como los terremotos y demás hagan parte de un orden natural, no implica que estos también tengan como finalidad la existencia o mantenimiento de la existencia de X ser vivo (incluido el humano). Antes implican lo contrario, fenómenos naturales de este tipo son los mayores condicionantes de extinción como la historia de la tierra lo demuestra. El teísta que de esta respuesta sobre el orden natural destruye otras afirmaciones como que existe una teleología o un plan divino de sostener la existencia de la humanidad a través de medios naturales – sumado a que fenómenos de esta magnitud son grandes facilitadores de enfermedades e infecciones, solo hace falta un cataclismo ambiental más grande para ello.

Por último, hay que cuestionar si dicho tipo de orden natural es producto de una teleología en sí. ¿Realmente los fenómenos naturales de esta magnitud existen con el propósito de promover la prosperidad de los recursos naturales? ¿O más bien esto hace parte de una inferencia basada en que hasta ahora han permitido esto? A la respuesta del teísta se puede objetar que tales hacen parte de las dinámicas de la tierra y que si han conducido a la prosperidad es porque esta cuenta con los recursos y condiciones para que ese sea el resultado – pero si no fuera así, como en el caso de mercurio u otro planeta inhabitable, poco aportarían a ello o a evolución de vida alguna.

(b) el punto anterior conlleva a una consideración aún más difícil para el teísmo moderno, cabe preguntarse si otras características atribuidas al Dios teísta no empeoran el problema del sufrimiento innecesario. Por ejemplo, el teísmo responde que el mal natural es necesario para que exista un orden natural, que si no existiera el sufrimiento no podría existir orden natural alguno. Pero entonces debe responder en qué contribuye el sufrimiento de un ser vivo que nace, sufre y muere al poco tiempo, pudiendo nunca haber nacido, a las características que, según afirma el argumento del diseño, tiene el universo.

Debe responder cómo el sufrimiento de este ser vivo tiene una relevancia lógica o causal con dicho diseño (i.e.) cómo se hace necesario para mantener el orden natural del universo en general y el posible surgimiento de la vida en este. Sin embargo, sí desde las leyes fundamentales del universo el orden y surgimiento de la vida ya está establecido en piedra mediante el “ajuste fino”, la existencia de sufrimiento o su ausencia en nada afectará dicho orden de forma actual: la ausencia de sufrimiento extremo experimentado por miles de seres vivos es gratuito si el ajuste fino es cierto, al ser metafísicamente factible que haya orden y vida aun en ausencia de dicho sufrimiento. En sí, el argumento del ajuste fino dice que el universo está afinado para la aparición eventual de la vida, no para la aparición eventual del sufrimiento extremo – que lo estuviera tampoco sería de ayuda para el teísta.

Peor que lo anterior es el hecho de que no resulta coherente la supuesta intención de Dios de que la vida surja cuando en muchos casos es manifiesta la incapacidad de las condiciones naturales para sostener y promover dicha vida, conllevando además esto extremos niveles de dolor y sufrimiento en los seres vivos que usualmente desemboca en su muerte. No tiene ningún sentido que un Dios benevolente haya querido crear la vida pero que esta tuviera dificultades para sostenerse, menos cuando dicha dificultad trae consigo sufrimiento; especialmente en las formas más frágiles de vida y en los estados más tempranos del desarrollo de estas, antes de su reproducción y por consiguiente dificultando su sostenimiento en el planeta.

Sin mencionar que las leyes naturales no expresan ninguna teleología sobre la protección de la vida respecto al sufrimiento ni respecto a su muerte y desaparición. Esto sencillamente resulta contradictorio con la idea de que expresan una teleología para el surgimiento de la vida como el teísta afirma, más aún cuando esta supuestamente fue establecida por un Dios benevolente. Sencillamente resulta ininteligible cómo las leyes naturales están afinadas con el propósito de que la vida surja pero no con el propósito de que la vida se mantenga existiendo y que lo haga exenta de sufrimientos extremos, que no sólo causan la desaparición de la misma, contra la supuesta teleología, sino que aumentan el mal general en el mundo. Viendo la pintura desde lejos, el universo resulta más bien hostil e indiferente al cuidado y supervivencia de la vida.

Si Dios creó, de forma deliberada, las leyes naturales y las afinó con la finalidad de que dieran lugar a la vida en el universo, podría sencillamente haber afinado las mismas también para que no se presentaran sufrimientos extremos que acaban con la vida y aumentan el mal en el mundo. Por ejemplo, podría haber creado las leyes físicas con la característica de que impidieran que el fuego alcanzara la temperatura actual y con ello no existiría sufrimiento de animales en incendios o alternativamente, podría haber creado un mecanismo celular que reaccionara ante el fuego provocando una especie de mitosis que sana y protege al animal de ello. Sin ir más lejos, la propia evolución de las distintas formas de vida ha implicado la muerte, extinción y sufrimiento de millones de seres vivos, resultando en un gasto enorme de recursos que de seguro Dios podría haber economizado mejor sin sacrificar la evolución. En fin, siendo omnipotente Dios, además de benevolente, cualquier cosa está a su alcance mientras no sea lógicamente contradictoria – o eso dicen los mismos teístas.

En consecuencia, un ser benevolente no puede ser el responsable del ajuste fino, siendo esto sencillamente una evidencia directamente contraria a la plausibilidad de un ajuste fino producto de un diseño divino teísta que tiene como finalidad la existencia de la vida.

(c) ahora, el sufrimiento que se experimenta en desastres naturales o demás fenómenos físicos como incendios o inundaciones no es de ninguna forma necesario para la existencia de un orden natural y ni siquiera de este orden natural. El sufrimiento de un animal que nace, sufre y al poco tiempo muere o el de un animal que sufre agonizante durante días no es una precondición necesaria para la existencia de orden natural alguno, es decir, no es cierto que la existencia del orden natural inevitablemente implica la existencia de dicho sufrimiento.

Esto es así porque esto sólo es cierto contingentemente: el orden natural pudo existir pero no el sufrimiento de este tipo, pudo ser el caso de que nunca existiera (la prueba obvia es que tanto yo como el lector no ha sufrido nada parecido pero esto no imposibilita el orden natural). Si es cierto que Dios es el creador del universo y es cierto que es omnipotente en el sentido de que puede llevar a cabo todo lo que es lógicamente posible, entonces podría haber creado un universo en el que esto sucediera.

Así mismo, podría incluso haber creado un universo con leyes naturales y un orden natural diferente que no solo pudiera existir en ausencia del sufrimiento excesivo, sino que lo excluyeran o que desembocara sólo en lo que es benéfico y no en lo que es perjudicial. Dios podría haber creado un conjunto de leyes que permitieran tener las proporciones necesarias de agua, viento, etc., pero no huracanes, tornados y demás que traen devastación a los seres vivos.

(d) cabe aclarar que el ateo no necesita rechazar que el orden natural sirva de explicación para la existencia del sufrimiento, por el contrario, este es una explicación naturalista bastante fuerte y más importante es suficiente dado que la naturaleza no tiene por qué tener compromiso o responsabilidad moral alguna con los seres sensibles que existen en ella. Por el contrario, incluir a un ser como el dios teísta en la explicación conlleva a los problemas que se han revisado hasta el momento y que faltan por revisar, donde existen sufrimientos cuya ocurrencia queda sin justificación.

Por tanto, si la respuesta del teísta sobre el problema del mal natural se basa en la invocación de un orden natural, esta en realidad resulta una respuesta a favor del ateísmo. Incluso aún suponiendo que todo sufrimiento pudiera ser justificado de alguna forma bajo la idea del teísmo esto no significaría que el orden natural sirva de explicación a favor de la existencia de Dios, puesto que sin incluir tal ser ya se tiene una explicación suficiente del sufrimiento desde dicho orden natural.

(e) por último, debe aclararse algo en este punto: todo esto sobre la idea de que Dios permite el mal como medio para un bien mayor y que un ser benevolente como Dios no permitiría X mal, solo tiene sentido bajo la idea de que dicho Dios no puede valorar como correcto lo que es incorrecto por razones propias.

El dilema de Eutifrón ha dejado dos opciones disponibles: lo que es bueno es tal porque depende de la valoración de Dios, o la valoración de Dios depende de lo que es bueno. Es decir, que Dios establezca que X es bueno toma cualquiera de esas dos acepciones donde la primera deja en claro que para que algo sea bueno lo que se requiere es que Dios así lo establezca; mientras la segunda aduce a que las valoraciones de Dios resultan contingentes sobre lo que es bueno.

La discusión llevada a cabo en este post toma la segunda acepción como la verdadera, puesto que coloca a Dios como un ser que no puede establecer que algo es bueno a menos que haya una razón para ello; que no puede permitir el mal sin un bien de fondo que lo justifique y lo absorba. No obstante, esto tiene un precio muy alto: la moral es entonces independiente de Dios.

Ahora, la otra opción no es mejor, aunque solucionaría el problema del mal. Es decir, tomar que lo que es bueno es tal porque Dios así lo valora, solucionaría el problema del mal al poder Dios simplemente establecer que cualquier mal X es bueno. De esta forma, ya no habría necesidad impuesta sobre Dios de que exista un bien mayor que justifique el mal en el mundo. No obstante, esto también tiene un precio muy alto, quizás mucho más que con la otra opción: la moral se hace entonces arbitraria.

Se recomienda al lector dirigirse al post del dilema de Eutifrón para contextualizarse mejor al respecto.

(3) La evolución biológica representa un obstáculo enorme para el teísmo pues empeora muchísimo el problema del mal. Factores como la selección natural, la supervivencia diferencial, la mutación y en resumen causas de extinción no están en concordancia con el teísmo. La selección natural, en resumen, es la supervivencia de los organismos que resultan mejor adaptados a su medio. Cuando el ambiente cambia, e incluso, cuando una población de organismos cambia, aquellos que no pueden sobrevivir con las demandas ambientales terminan en últimas muriendo. Este cambio puede ser tan brusco que solo unos pocos sobreviven, cuán grande sea el sufrimiento que venga de tal cambio es una pregunta abierta.

No sólo la selección natural resulta mortal para las ideas teístas, sino que los mecanismos evolutivos de deriva genética, recombinación genética y mutación también resultan no sólo en grandes sufrimientos para los seres vivos, sino que muchas veces llevan dicho sufrimiento que viene acompañado de un gasto innecesario de recursos y de procedimientos de los que se podría haber prescindido.

(a) valgámonos de una situación típica en el día a día de la naturaleza y supongamos que existe una camada de crías recién nacidas de cualquier especie, una nueva generación de la misma que podría aportar a su evolución (si es que llegan a reproducirse). Supongamos entonces que esta camada está constituida por 5 crías donde 4 de estas sobreviven y la otra muere en los primeros días o el primer día de nacida a causa de una baja temperatura del ambiente o a que de por sí nació inhabilitada (e.g.) sus pulmones no se desarrollaron como los de sus hermanas. De acuerdo con la evolución, la supervivencia de las primeras es independiente de la muerte de la otra cría, puesto que fueron sus cualidades biológicas propias las que les ayudaron a sobrevivir mientras a su hermana no: no hay conexión causal entre ellas. Aunque por otra parte, quizás, la quinta cría murió por falta de comida al ser excluida del alimento. De cualquier forma, sufrió y murió. Podría decirse que su muerte ayudó a que las demás sobrevivieran al gastar menos alimento, pero en tal caso: ¿Por qué más bien nunca nació y el resultado sería el mismo?

El sufrimiento de esta cría no conlleva en ningún sentido a que las demás sobrevivan y tengan la oportunidad de pasar sus genes – lo cual constituye la evolución. La misma pregunta se puede hacer sobre si su muerte se debe a que sus cualidades biológicas no eran lo suficientemente aptas para su medio. Sin ir más lejos, la evolución se da a nivel de las poblaciones no de los organismos individuales. A menos que la población esté reducida a una sola camada como la del ejemplo, el sufrimiento de sus miembros resulta peor de incompatible con el teísmo, desde que su existencia o no existencia no afecta al desarrollo de la evolución de su especie.

Lo anterior es un claro ejemplo de la frialdad e indiferencia de la selección natural, pero los demás mecanismos no son más condescendientes. La cría del ejemplo pudo nacer inhabilitada para metabolizar la leche por una mutación, lo que la llevará a la muerte después de sufrir inanición o sencillamente una mutación puede causar en ella la ausencia de función renal, en fin, sólo hace falta consultar un libro de veterinaria para informarse de los distintos problemas al respecto. Por su parte, la deriva genética tampoco favorece la idea de un Dios benevolente, puesto que debido a este mecanismo, aún si la cría naciera en un perfecto estado físico, podría terminar muriendo a causa de cuestiones ambientales aleatorias: no sólo su vida habrá sido gratuita en la evolución, sino que habrá representado un gasto innecesario que haya nacido en perfectas condiciones físicas… ¿cómo se debe entender esto si no es como parte de un proceso evolutivo natural ausente de “diseño” divino alguno de un dios benevolente?

(b) las preguntas anteriores llevan a un factor denominado supervivencia y reproducción diferencial, bajo el cual la evolución biológica trabaja. Básicamente, las variaciones que hay entre los organismos y la interacción de estas con su medio, promoverán la supervivencia o no supervivencia de los mismos así como su posterior reproducción. Si dichas variaciones resultan ser funcionales para el medio, los organismos tenderán a sobrevivir, de lo contrario a no hacerlo. Cuanta más variación haya, más probabilidad de que sobreviva algún organismo, pero igualmente, más probabilidad de que no lo haga alguno.

La naturaleza juega a las cartas cuando se trata de supervivencia diferencial, muchos organismos nacerán y morirán sólo como parte de una “estrategia” estadística. Esta es la forma en que la evolución trabaja, pero, ¿no podría Dios haber concebido una forma menos costosa? ¿En qué aporta a la evolución organismos que nacen y mueren gratuitamente, que podrían no haber nacido y no haber sufrido? ¿Que nunca podrían siquiera intentar reproducirse y por tanto nunca aportar a evolución alguna? En retrospectiva, el resultado final no se ve afectado por la ausencia de los mismos, de hecho, como en el ejemplo de las crías, la ausencia de las mismas antes ayudaría…

La evolución no sólo es incompatible con el cristianismo por producir sufrimiento innecesario sino porque trabaja por medio de procedimientos innecesarios si se tiene como premisa que la evolución hace parte de una finalidad o expresa una finalidad – como en una perspectiva teísta sobre la evolución, que empeoran cuando además de todo traen sufrimiento extremo.

De la misma forma que en el punto anterior, debido al mecanismo de deriva genética, aún si un organismo o grupo de organismos nace con las capacidades físicas para sobrevivir puede terminar muriendo y sufriendo a causa de una circunstancia ambiental para la que sus capacidades físicas son irrelevantes (e.g. un desastre natural). Nuevamente, este desperdicio de recursos, acompañado de una indiferencia por el sufrimiento de los seres vivos, no tiene coherencia alguna bajo la idea de que todo es parte de un plan divino de un ser que además de ser benevolente es omnipotente y omnisciente.

(c) no se puede continuar sin preguntarse uno: ¿el que sobrevivan unos y no otros, cómo resulta en sí un bien mayor o cómo aporta a tal? No queda claro eso. El teísta podría decir que si por ejemplo, no hubieran muerto miles de especies el humano no estaría vivo y que la existencia del humano es un bien mayor. Pero eso presupone que la evolución tiene, prospectivamente, un fin.

Sin embargo, si el teísta acepta que la evolución trabaja por medio de la supervivencia y reproducción diferencial, que en últimas es una estrategia estadística, debe aceptar que no puede asegurar el resultado final de la misma. De lo contrario, si Dios tenía en mente un fin, ¿por qué no ideó una evolución en donde no hubieran gastos innecesarios como los ya mencionados? Además, esto presupone que la existencia de todo organismo desemboca causalmente en el humano, lo cual es insostenible. Por último, suponer que el humano era el fin no soluciona el problema mencionado anteriormente, después de todo, el humano existe y eso se sigue presentando. Está observación, junto con el problema del mal abordado a lo largo del post, destruye la noción teísta de que el ser humano es parte de una finalidad divina como la doctrina judeo-cristiana sostiene.

(d) ahora, la evolución funciona por medio de la mutación como uno de sus principales mecanismos, pero estas evidentemente han llevado a grandes sufrimientos también. Una mutación simplemente es un cambio en las secuencias del ADN ya sea a nivel de bases nitrogenadas discretas o a nivel cromosómico, hablar a profundidad de la mutación requiere otro espacio, lo que es relevante aquí es que esta sucede de manera aleatoria o probabilística al momento de la replicación o recombinación del ADN durante la meiosis y mitosis. Igualmente, una mutación puede ser benéfica o perjudicial para la supervivencia y bienestar de los organismos, cuál de los dos resultados se lleve a cabo depende – grosso modo – del medio ambiente en el cual se lleva a cabo – aunque hay mutaciones extremas que pueden causar un sufrimiento enorme en cualquier medio ambiente y que eventualmente conllevan una muerte rápida.

De forma semejante sucede con el mecanismo de recombinación genética que consiste, de forma breve, en que las secuencias genéticas del ADN en las células sexuales se intercambian, pudiendo esto dar origen a mayor variabilidad genética durante la fecundación y siendo el origen también de enfermedades tanto recesivas como no recesivas que pueden resultar extremas. Sin ir más lejos, está es la causa de los síndromes de Down que afectan tanto a seres humanos como no humanos y que en la naturaleza representan una vida corta y de sufrimiento para dichos seres (aún en el mundo humano son causa de gran sufrimiento).

Todo esto sucede de forma no determinada, aunque puede estar sujeta a una mayor o menor probabilidad de ocurrencia. Por ejemplo, las enfermedades dominantes son más comunes en una población que las recesivas. El punto aquí es que la misma evolución y de hecho, la misma reproducción de la vida (sobre la que se basa la evolución) puede desembocar en sufrimiento extremo a partir de los procesos y mecanismos subyacentes a ella. Ante esto, la pregunta es obvia: ¿es esto compatible con un Dios teísta creador de la evolución, de la vida y de sus mecanismos? La respuesta es evidentemente que no.

Los mecanismos evolutivos funcionan claramente de una forma no teleológica sobre el sufrimiento de los seres vivos, son completamente indiferentes a ello. Basados en la premisa de generar la mayor variación naturalmente posible sacrifican el bienestar de muchos de los seres sensibles. Esto no es sólo incompatible con un ser benevolente diseñador del universo y sus contenidos, sino incompatible con un ser omnisciente que se supone no incurre en gastos innecesarios para alcanzar un fin.

(e) el teísta podría responder que este sufrimiento es una consecuencia lógica de los mecanismos de la vida y de su reproducción y evolución. Pero en realidad no hay forma de que sostenga que dicho sufrimiento es causalmente o lógicamente necesario, es decir, que no puede existir la vida y evolución sin ello.

Por parte de lo primero, la evolución y reproducción de la vida puede llevarse a cabo en ausencia de dicho sufrimiento bajo los mismos mecanismos que se lleva a cabo actualmente. De hecho, pareciera que la realización de este sufrimiento más bien impide la evolución, pues inhabilita a los seres vivos a reproducirse y finalmente acaba con su vida antes de alcanzar la edad adulta – una suerte de retroalimentación negativa empleado por la naturaleza para reparar a las malas un error que no debió haber existido. Incluso si no pudiera haber evolución sin la existencia de ese sufrimiento, Dios sí podría crear una evolución que pudiera hacerlo por medio de mecanismos diferentes y menos costosos pues se supone que es omnipotente. Igualmente, dado que también es omnisciente, podría haber previsto la existencia de sufrimientos derivados de estos mecanismos y evitarlos o crear una forma de impedirlos sin afectar la evolución.

Por parte de lo segundo, no hay nada contradictorio en que la evolución se haya dado por medio de los mismos mecanismos sin que el sufrimiento de enfermedades extremas existiera. Por ejemplo, podría ser el caso de que en la meiosis se pudiera llevar a cabo la recombinación genética y que en ella se pudiera llevar a cabo una trisomía que desemboca en cosas como el síndrome de Down, pero esto nunca suceder a pesar de su posibilidad. Incluso, podría pensarse en algún mecanismo reparador que impidiera que los cromosomas se mezclaran de formas que resultan no viables o que simplemente junto una trisomía inviable se produjera un silenciamiento de alguno de los cromosomas sobrantes. Si el teísta insiste que esto no es posible, entonces la conclusión simple es que la evolución es lógicamente y causalmente incompatible con el teísmo y dado que la evolución existe, entonces el teísmo es falso.

La evolución podría haberse llevado acabo sin la existencia de dichas enfermedades y sus sufrimientos extremos si fuera diseñada por un dios omnipotente, pues no es lógicamente contradictorio. En consecuencia, existe al menos un mundo posible donde la evolución se desarrolla de esta forma, por tanto, no estaría fuera del alcance del poder de Dios ni de su voluntad como ser benevolente realizarlo. El que no lo haya realizado, lo hace responsable del mal que existe en el mundo o hace que sea falso que sea omnipotente o benevolente y dado que estas características son necesarias para la existencia de Dios, este no existe.

(4) Algunas veces el teísta trata de solucionar el mal natural de la misma forma que el mal moral apelando al libre albedrío. Sin embargo, este movimiento ignora una diferencia relevante entre ambos que impide tal cosa en este contexto: en contraste con el mal que es causado por mal uso del libre albedrío, el sufrimiento del mal natural es traído ya sea por medio del azar o por determinación (i.e.) no hay nada en nuestras acciones que sea causal de sufrimientos de este tipo en muchas ocasiones – que no resultan para nada negligentes. Esto permite que el ateo, de hecho, construya un argumento desde el problema del mal con base en el libre albedrío.

(a) el teísta suele argumentar que muchos de los desastres naturales son culpa del ser humano, por ejemplo de la contaminación o del calentamiento global. Si bien eso es cierto en gran medida, no todos los desastres tienen una causalidad ligada a las acciones humanas: la caída de meteoros que ha dejado lesionados y daños a viviendas no es de ninguna manera causado por el libre albedrío humano. De la misma forma, fenómenos como terremotos son inherentes al movimiento terrestre. Esta excusa no ayuda tampoco cuando se conoce que el ser humano como tal existe desde hace 100.000 años aproximadamente y que por el contrario, las causas y condiciones para los desastres naturales que traen grandes cantidades de sufrimiento a los seres vivos han existido desde el origen de la tierra.

De cualquier forma, ya se ha abordado la respuesta de que los fenómenos naturales sean causantes de sufrimiento en el punto (2), por lo cual no se va a repetir aquí las conclusiones del mismo.

Por otra parte, al igual que como las causas y condiciones para los desastres han existido aún desde antes de la aparición del humano, las causas y condiciones para las enfermedades también. Lo mismo para la hambruna o cualquier tipo de sufrimiento actual. Millones de animales previos al humano habrán sufrido por escasez de alimentos, por problemas genéticos, por desastres naturales. En fin. Como se vio en el punto (3) es fácil concebir un escenario donde sufren innecesariamente. La evolución natural ya sea trabajando por medio de la selección natural o por medio de la deriva genética resulta indiferente a la cantidad de sufrimiento que genera sobre los seres sensibles.

(b) cabe mencionar como ya se ha dicho, que el mal natural comprende no sólo desastres naturales sino errores de juicio, accidentes y enfermedad. La respuesta del teísta suele ser la misma anterior y así mismo es notable destacar que no todas las enfermedades ni los errores de juicio son ligados a las acciones humanas. De hecho, tal vez la humanidad potencia la prevalencia de las enfermedades pero estas en sí son inherentes a la vida. Además de eso, ¿es justo considerar que una persona que nace con una enfermedad hereditaria sufra por ella? ¿Cuáles fueron sus acciones para merecer eso?

El teísta puede decir que las acciones de la humanidad, previa a esa persona, han causado el surgimiento de una enfermedad hereditaria, pero la persona que hereda tal enfermedad no ha hecho nada para merecer eso. Si la lógica es que todo mal natural está justificado puesto que son nuestras acciones las que lo causan, entonces el teísta debe aceptar que al no haber tal acción no hay tal justificación.

Más complicado se vuelve esto cuando el padecer o no de una enfermedad hereditaria resulta algo probabilístico, lo que significa que aún si suponemos que nuestras acciones están causando el mal natural no hay nada que haga que de estas se siga necesariamente tal mal. La respuesta del teísta simplemente no se sostiene. De cualquier forma, el libre albedrío falla como teodicea.

(c) el punto anterior resalta las dos nociones de un sufrimiento injusto: el que venga por determinación o el que venga por azar. Se asuma la que se asuma, el padecer por ejemplo de una enfermedad hereditaria no es compatible con un supuesto dios justo que creó el universo y sus leyes naturales. Empleando una versión moral del llamado “Tenedor de Hume”: si nuestros sufrimientos están determinados, entonces no somos responsables de ellos y si nuestros sufrimientos son causados por el azar, entonces tampoco somos responsables de ellos. Hay algo que en extremo parece incorrecto sobre sufrir por algo de lo cual no somos responsables. El problema del mal natural es en extremo asimismo grave para el teísmo.

Peor aún, esta observación puede llevar aún más lejos las cosas para el problema del mal pues es evidente la discrepancia que forma entre el libre albedrío y la existencia del mal. En efecto, si se asume que el libre albedrío funciona como excusa para el problema del mal, pues nuestras acciones nos hacen responsables del mal producido por estas; entonces no puede ser cierto que el mal natural falle como problema del mal, al no haber dicha responsabilidad. El ateo puede tomar de esta forma un argumento desde el libre albedrío para el problema del mal, donde el teísta debe aceptar que el mal natural es definitivo o que la teodicea del libre albedrío es falsa.

(5) Un conjunto de pequeñas teodiceas son puestas sobre la mesa respecto al mal natural, las más relevantes tal vez son las de que el sufrimiento es necesario para aprender a valorar el bien, que el sufrimiento es necesario para desarrollar carácter moral, que el sufrimiento es necesario para responder o buscar a Dios.

(a) la primera de estas teodiceas dice que el sufrimiento es necesario para aprender a valorar/apreciar/reconocer el bien y que por tal razón es que Dios no lo elimina. Esta teodicea sin embargo falla fatalmente al considerarse la existencia de casos en los que no es posible valorar nada de ello. En otro lado expongo de forma completa los problemas de la teodicea.

(b) la segunda teodicea trata de establecer que el sufrimiento es necesario para desarrollar un carácter moral. El teísta suele decir que este ayuda a forjar valores o a superar las dificultades y convertirnos en mejores personas, que quien lo tiene todo por lo general no es tan fuerte como quien ha tenido que sufrir, etc. Sin embargo, esta teodicea en realidad es una misma versión de la anterior y los mismos problemas la aquejan mortalmente.

Las dificultades que se atraviesan son más que suficientes para construir carácter moral. Un exceso de estas dificultades no es explicada por la idea de que un dios personal es compatible con la moral. Es frecuente que una persona se enfrente a dificultades y no crezca en ella carácter moral alguno, e inclusive todo lo contrario: La persona llega a desarrollar un carácter alejado de lo que se considere moral.

Esta excusa no soluciona la cantidad de mal que existe y por el contrario implica que Dios debería disminuir el mal. No es necesaria la existencia de tanto mal para apreciar las cosas buenas. Y por el contrario, el sufrimiento excesivo no produce apreciación del bien, sino que produce más sufrimiento, produce odio, produce resentimiento; o sencillamente que la persona simplemente sucumba a la dificultad. Si hacer del mundo un lugar de dolor es el método en que Dios crea caracteres morales, no parece estar funcionando muy bien. ¿Además qué carácter moral pueden desarrollar los demás animales? Esta excusa cae por el propio peso de su antropocentrismo.

(c) la tercera teodicea dice que el sufrimiento es necesario para responder o buscar a Dios. El problema directo con esta teodicea es que a causa del sufrimiento vivido muchos teístas abandonan su creencia en Dios, por lo cual, la teodicea se ve contradicha. Segundo, en conjunción con el problema de la teodicea anterior, no es necesario tanto sufrimiento para responder a Dios y el sufrimiento en exceso puede incluso causar que las personas sucumban ante la dificultad e incluso esto lleve al suicidio. En vez de responder a Dios, el problema del mal se intensifica. Tercero, nuevamente el teísta pasa por alto que no solo el humano sufre sino también otros animales y que estos no pueden responder a Dios alguno (ni tampoco valorar el bien o desarrollar carácter moral alguno), o al menos, hasta que el teísta demuestre lo contrario la teodicea resulta inútil para resolver el problema del mal.

(d) Finalmente, si el sufrimiento construye la valoración del bien, el carácter moral o la respuesta hacia Dios lo racional a seguir sería entonces no intentar eliminarlo, inclusive, deberíamos incrementarlo para propiciar el propósito de Dios. Cuanto más grande sea el sufrimiento, menos debemos hacer nosotros en su contra. Esta clase de teodiceas que tratan de justificar la existencia del mal natural conducen a la causación del mal. Y segundo, en consecuencia, contradice a las teodiceas del Mal Moral.

Segundo, este tipo de teodiceas donde Dios usa el sufrimiento como medio solo son justificables con seres que no conocen con certeza lo que es correcto o no, sino que aprenden por reflexión y experiencia; que por tanto, tampoco pueden evitar usar el mal como medio. “Dios” se supone que es omnisciente y omnipotente como para poder alcanzar el “fin” sin tener que recurrir al mal como medio. Lo que nos dice esto, es que no sabemos nada sobre si el supuesto dios en realidad posee las propiedades de omnisciente, omnipotente, benevolente. Podría, a priori, no poseer alguna de estas, e incluso no poseer ninguna.

(6) Por último, el Problema del Mal natural presenta una contradicción en la idea de Dios como ser creador. Esto es así dado que si el dios cristiano es supuestamente un ser omnipotente y benevolente, es lógico pensar que pudiera crear el universo regido por leyes sin que existiera sufrimiento en exceso o sufrimiento innecesario. Este argumento representa la rendición ante el problema del mal.

(a) si Dios es omnipotente y perfecto moralmente, se esperaría que llevara a cabo un mundo M donde existen leyes físicas y naturales F pero no existe sufrimiento excesivo S. Dado que F y S existen, se entiende que bien Dios no es omnipotente, puesto que no puede crear M o que no es perfecto moralmente, en tanto que puede crear M pero no quiere. En cualquier caso, un ser omnipotente y benevolente no puede ser el creador del universo:

El Mal natural no sólo es aún más difícil de solventar sino que de hecho, hace inclusive imposible la existencia de “Dios” como creador. La existencia del sufrimiento excesivo es sencillamente incompatible con el concepto de un ser perfecto moralmente que crea el universo con leyes físicas y naturales.

  1. Dios es necesariamente omnipotente y benevolente (Premisa).
  2. Si Dios es omnipotente y benevolente puede hacer todo lo lógicamente posible y su propósito siempre será alcanzar un bien mayor (Premisa).
  3. Dios es el creador de las leyes físicas y naturales que rigen el universo (Premisa).
  4. Existe sufrimiento extremo actualmente y existen leyes físicas y naturales (premisa – observación)
  5. Un universo regido por leyes físicas y naturales es mejor que un universo sin ellas: La existencia de leyes naturales que rigen el universo es un bien mayor (de 2. y 3.).
  6. La existencia de sufrimiento extremo no es necesario para que las leyes físicas y naturales existan, ni tampoco la existencia de las leyes naturales debe necesariamente implicar la existencia de sufrimiento extremo (Premisa – observación).
  7. Es posible la existencia de un mundo donde exista de forma actual sufrimiento extremo junto con leyes físicas y naturales; asimismo, por otra parte, es posible la existencia de un mundo donde no exista de forma actual sufrimiento extremo pero sí haya leyes físicas y naturales (de 4. y 6.).
  8. Es lógicamente posible para Dios crear la existencia de un universo regido por leyes físicas y naturales donde no existiera de forma actual sufrimiento extremo (de 2. y 7).
  9. La posibilidad de que las leyes físicas y naturales coexistieran con sufrimiento extremo no explica por qué existe dicho sufrimiento de forma actual dado el propósito de Dios de crear un universo regido por leyes, puesto que dicho sufrimiento pudo no haber existido de forma actual y aún así existir las leyes físicas y naturales (de 5. y 8.).
  10. Dios no es omnipotente o no es benevolente desde que no podía o no quiso llevar a cabo la posibilidad de un mundo donde las leyes físicas y naturales existieran pero no existiera de forma actual sufrimiento extremo (de 2. y 9.).
  11. La existencia de sufrimiento extremo es mutuamente excluyente con la existencia de Dios debido a que Dios debe necesariamente ser omnipotente y benevolente (1. y 10.).
  12. Dios no existe.

Las premisas 1. a la 3. son premisas del teísmo mismo, sostenidas como parte fundamental de la teología. La premisa 4. es una premisa evidencial obtenida de la observación del mundo actual, respecto tanto a la cualidad y cantidad de sufrimiento existente que en múltiples ocasiones resulta en extremo, como a la existencia de leyes físicas que rigen el universo tal cual la ciencia sostiene.

En cuanto a la premisa 6. realmente, no hay nada lógicamente contradictorio en que las leyes detrás de las fuerzas de la gravedad, las fuerzas nucleares y la fuerza electromagnética, que rigen el universo existieran pero no sufrimientos como los que causa (e.g.) la ictiosis arlequín, que además de todo conlleva una tasa de mortalidad cercana al 50%. La inexistencia de dichos sufrimientos no implicaría la inexistencia de las distintas leyes físicas y naturales que existen y que rigen el universo. Más lejos que eso, Dios como ser omnisciente y omnipotente podría tener conocimiento de cuáles sufrimientos son excesivos y que no son necesarios para la existencia de leyes físicas y naturales, pudiendo entonces eliminarlos o prevenirlos previo a la creación. Por ejemplo, Dios podría haber eliminado las secuencias genéticas responsables de este tipo de enfermedades y esto no afectar en nada las leyes físicas o naturales. Peor aun, para el teísta, Dios podría haber creado leyes naturales que excluyeran ese tipo de sufrimiento; por ejemplo, podría haber creado un mecanismo genético que siempre impidiera la codificación de las secuencias responsables de fenómenos como la ictiosis. Igualmente, de la existencia de las leyes naturales no se sigue que deban existir sufrimientos extremos, las leyes naturales únicamente puede decirse que hacen posible la existencia de dicho tipo de sufrimientos, no que implican su actualidad. En resumen: no hay nada lógicamente contradictorio en que las leyes físicas y naturales existan pero nunca se llevaran a cabo sufrimientos extremos.

La premisa 7. es una conjunción obtenida de las premisas 4. y 6. de la cual se obtiene que es posible la existencia de un mundo donde co-existen las leyes físicas y naturales con sufrimientos extremos – dígase, el mundo actual; así mismo, donde es posible la existencia de un mundo donde solo existen las leyes naturales, pero no existen sufrimientos extremos – dígase, un mundo posible que no es el actual..

Por parte de la premisas 8. y 9. estas obligan al teísta a dar una razón moral suficiente de por qué Dios, si se toma en serio que es omnipotente, omnisciente, benevolente y el creador y regente del universo físico no llevó a cabo el mundo posible donde las leyes físicas y naturales existen pero no el sufrimiento extremo aún cuando es perfectamente lógicamente posible tal mundo. Mucho peor es todo esto, para el teísta, cuando se toma en serio que Dios – derivado de su omnipotencia y omnisciencia, es el diseñador del universo y que creó todo con la intención de que la vida existiera pero se presenta la ausencia de una teleolología que evite que los seres sensibles sufran y mueran a través de dicho sufrimiento – tal cual ya ha sucedido con el 99% de las especies que alguna vez han vivido y en las altísimas tasas de mortandad en enfermedades como la ictiosis.

Las premisas 10. y 11. son la negación resultante de las características divinas adscritas al concepto de Dios a partir de las premisas anteriores. Finalmente, debido a que dichas características son necesarias para el concepto de Dios, su negación implica que este no puede referir a nada existente como la premisa 12. concluye.

(b) ahora, volviendo a lo mencionado en el punto (1d), es válido y legítimo observar la naturaleza, con sus múltiples formas de adquisición de energía y detenerse aterrado ante la alimentación carnívora. Por ejemplo, el león que persigue a su presa, usualmente recién nacida, para pronto derribarla, quebrando sus huesos y músculos y finalmente, después de un rato de juego típico de los felinos, colocar sus colmillos en el cuello de esta y sofocarla hasta la muerte.

¿Por qué esto es un problema para el teísta? Sencillo: Porque Dios podría haber creado formas alternativas de alimentación y de metabolización del alimento, eliminando gran parte del problema del mal natural.

Dadas las siguientes premisas:

  1. Dios es omnipotente, pues ser omnipotente es una característica necesaria de Dios.
  2. Dios es benevolente, pues ser benevolente es una característica necesaria de Dios.
  3. Que Dios sea omnipotente significa que puede hacer todo lo que es lógicamente posible.
  4. Que Dios sea benevolente significa que desea el bienestar de las criaturas y que estas no sufran innecesariamente.
  5. Existen organismos complejos actualmente carnívoros, como por ejemplo el humano, cuya dieta podría tener como base el consumo de fuentes alimenticias no animales.
  6. Es posible que existan seres que actualmente son carnívoros, pero cuya dieta podría estar basada en el consumo de fuentes alimenticias no animales.
  7. La existencia de seres actualmente carnívoros causa grandes cantidades de sufrimiento.
  8. La existencia de seres que son actualmente carnívoros, pero que pudieran tener una dieta basada en el consumo de fuentes alimenticias no animales, disminuiría el sufrimiento en el mundo (de las premisas VI y VII).
  9. Dios podría haber creado a todos los seres que actualmente son carnívoros, pero con una dieta que podría estar basada en el consumo de fuentes alimenticias no animales (de las premisas III y VI).
  10. Que dichos seres no existan es una evidencia de que Dios no tiene el poder para crearlos (de las premisas III y IX).
  11. Que dichos seres no existan es una evidencia de que Dios no tiene la bondad para crearlos (de las premisas IV y IX).
  12. Si Dios no tiene el poder para crear dichos seres, Dios no existe pues no es omnipotente (de las premisas I y X).
  13. Si Dios tiene el poder pero no quiso crear dichos seres es porque Dios no es benevolente (de las premisas III y XI).
  14. Dios no es benevolente y por tanto no existe pues ser benevolente es una característica necesaria de Dios (de las premisas II y XIII).

Sea como sea, la existencia de un simple león demostraría que Dios no existe. Ya sea porque demuestra que no es omnipotente o porque demuestra que no es benevolente. La premisa (V) encuentra sustento no sólo en que el humano pueda llevar a cabo una dieta basada en fuentes alimenticias no animales, sino que dichas fuentes pueden contener y de hecho contienen, los lípidos, aminoácidos y agua necesarias y suficientes para poder mantener a un organismo complejo carnívoro… pero sin que tenga que consumir carne. La premisa (VI) se sigue de la anterior, debido a que se presupone que algo es posible si existe de forma actual un ejemplo de ello – de lo contrario, no existiría. La premisa (VII) es una observación evidente en el mundo, no es una exageración que la cadena alimenticia genera grandes cantidades de sufrimiento.

Más allá de eso, existen actualmente organismos muy complejos como los elefantes, que además exhiben elevadas capacidades mentales, que no son carnívoros o no requieren de la carne para vivir. Dios podría sencillamente haber creado a todos los organismos que actualmente son carnívoros con los mismos procesos metabólicos del elefante y demás especies que sobreviven con dietas similares.

Inclusive, Dios podría haber creado a todos los seres vivos actuales o al menos organismos análogos a ellos, permitiendo que obtuvieran su energía por medio de la metabolización de la luz solar y la obtención de nutrientes por medios autotrofos (e.g.) de la tierra. No ayuda decir que gran parte de los nutrientes que las plantas aprovechan de la tierra tienen un origen animal, desde que Dios podría sencillamente haber creado la tierra con los aminoácidos requeridos ahorrándose ese paso de tener que adquirirlos: su único límite son las posibilidades lógicas como ya se ha dicho – o eso dicen los teístas.

Conclusiones.

El argumento del mal natural expone de forma evidencial las contradicciones entre el concepto de Dios y el sufrimiento observado en el mundo. La existencia de sufrimiento innecesario, que no es justificable de forma racional, ha tratado de ser abordado por el teísmo desde distintos puntos de vista; sin embargo, como se vio a lo largo del texto todos fallan. Aún así, la conclusión implícita del problema del mal natural (así como de todo problema del mal) es más grande que lo expuesto aquí: dado el problema del mal un Dios benevolente no sólo no puede existir al verse contradicha esta propiedad, sino que por tanto tampoco un Dios misericordioso, amoroso o cualquier adjetivo afin a esto.

5 comentarios en “La imposibilidad de un Dios benevolente: El Problema del Mal – Mal Natural.

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  2. El problema del mal natural es irreconciliable a menos que haya razones necesarias o buenas para que Dios permita dicho mal. Si Dios existe, es razonable creer que Él diseñaría un mundo en el cual la agencia libre es posible (esta es una necesidad para que el verdadero amor sea alcanzable). Para entender por qué Dios puede permitir el mal natural, tenemos que hacer todo lo posible para examinar la naturaleza del mundo que nos rodea, la naturaleza de los seres humanos y los deseos de Dios:

    Algunos “Males Naturales” Pueden Ser El Resultado De La Necesidad

    Dios puede tolerar algún mal natural porque es la consecuencia necesaria de un proceso natural libre que hace posible que las criaturas de libre albedrío prosperen. El científico-teólogo John Polkinghorne sugiere que Dios ha creado un universo con leyes naturales particulares que hacen posible la vida en la Tierra para que los seres humanos con libre albedrío puedan existir en primer lugar. Como ejemplo, los mismos sistemas meteorológicos que crean tornados que matan a los seres humanos también crean tormentas eléctricas que proporcionan a nuestro medio ambiente el agua necesaria para la existencia humana. La misma placa tectónica que mata a seres humanos (en terremotos) es necesaria para la regulación de los suelos y las temperaturas superficiales necesarias para la existencia humana.

    Algunos “Males Naturales” Pueden Ser El Resultado De La Naturaleza De La Agencia Libre

    Dios también puede tolerar algún mal natural porque es la consecuencia necesaria de la agencia libre humana. Los seres humanos suelen reconstruirse a lo largo de las líneas de fallas sísmicas y caminos de huracanes conocidos, y con frecuencia economizan en las directrices de construcción con el fin de ahorrar dinero. Gran parte de esta actividad resulta en la pérdida catastrófica que vemos en tiempos de desastre natural. Hay momentos en que el mal «natural» es causado o agravado por las elecciones humanas libres.

    Algunos “Males Naturales” Pueden Ser El Resultado Del Estímulo De Dios

    Dios puede permitir algún mal natural porque desafía a la gente a pensar en Él por primera vez. Para muchas personas, las primeras oraciones o pensamientos de Dios vinieron como resultado de alguna tragedia. Cuando nuestras vidas actuales están en peligro o en cuestión, nos encontramos pensando en la posibilidad de una vida futura. Si una vida futura eterna es una realidad, Dios puede usar el sufrimiento temporal de esta vida para enfocar nuestros pensamientos y deseos en la eternidad.

    Algunos “Males Naturales” Pueden Ser El Resultado De La Edificación De Dios

    Dios puede permitir algún mal natural porque provee a los seres humanos con la motivación y la oportunidad de desarrollar el carácter divino. Un mundo como este requiere que los seres humanos cooperen y coexistan pacíficamente para poder responder con éxito a sus desafíos. Lo mejor de la humanidad a menudo surge cuando la gente responde con amor y compasión ante el desastre natural. Es en el contexto del desastre que el carácter moral tiene la oportunidad de formarse y desarrollarse. El buen carácter (actos de amor, compasión y cooperación) debe ser libremente elegido. Dios nos ha provisto de un mundo que nos provoca para mejorar nuestra situación, cuidar a los necesitados y convertirnos en mejores seres humanos en el proceso.

    Existen varias razones “necesarias” o “suficientes” para que Dios pueda crear un mundo en el cual el mal natural sea ocasionalmente permisible, particularmente si Dios elige proveer, proteger y preservar el libre albedrío de sus hijos.

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    Fuente Original: http://crossexamined.org/good-god-allow-natural-evil/

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    1. Hola “Ama”, todas las premisas de ese copy-paste están refutadas en mi post al demostrar la existencia de sufrimientos innecesarios. Léase y entiéndase la introducción y posterior desarrollo en todos los puntos. Igual procederé a refutarlos para demás posibles lectores:

      • «Algunos “Males Naturales” Pueden Ser El Resultado De La Necesidad»

      El argumento del que escribió eso sólo funciona si se asume que la existencia de la humanidad está ligada a una finalidad. Que todo eso ocurre para mantener al humano existiendo. Pero esto es insostenible si se entiende que el surgimiento del ser humano está ligado a una evolución indeterminista – tanto biológica como del universo. Sin ir más lejos, el propio argumento da la razón de que los desastres naturales no sustentan que la existencia o mantenimiento de la existencia del ser humano sea una finalidad, al eliminar seres humanos (no hace falta más que un cataclismo más grande que lo que ha sucedido hasta ahora para eso). Aparte de eso, las condiciones de dichos desastres han existido desde antes del humano, hacen parte de la tierra. El humano, como otros animales, lo ha aprovechado adaptándose a ellos no al revés.

      Sin embargo, las propias premisas son demostrablemente falsas. Hace falta ver las noticias nada más para notar que un desastre natural trae más perjuicio que beneficio en más de una ocasión: no resuelve la cuestión del sufrimiento innecesario, excesivo traído por dichos desastres como en el punto (1) expongo.

      ¿Los desastres son parte natural del equilibrio de la tierra? Seguro. Pero conllevan un sufrimiento gratuito también.

      • «Algunos “Males Naturales” Pueden Ser El Resultado De La Naturaleza De La Agencia Libre»

      Las causas y condiciones de los desastres naturales existen independientemente del ser humano. Así que no es cierto lo que dice. Expongo eso ya desde antes en mi punto (3) del post. Hay que leer antes de pegar.

      • «Algunos “Males Naturales” Pueden Ser El Resultado De La Edificación De Dios»

      Esto también ya está abordado en mi punto (4) del post y a fondo en el hipervínculo del numeral (a). De nuevo, hay que leer y comprender.
      _____

      Te recomiendo leer las reglas del blog antes de publicar: https://deusexumbra.wordpress.com/guia-para-el-debate/

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  3. Recientemente di una respuesta y el comentario no se publicó.

    Decía.. ¿La existencia de “sufrimientos innecesarios” demostraría la inexistencia de Dios? ¿Por qué es así? ¿En esa lógica se basa toda tu argumentación? Eso sólo funciona cuando se habla del concepto de un Dios benévolo y personal, por eso en las reglas del blog se rechaza a la postura panteísta. El panteísmo ya rompe con las estructuras teístas, por lo que todos los argumentos que tú propones en tu blog en refutación u oposición a los fundamentos del teísmo no tendrían sentido.

    Deberías saber que cada persona tiene una noción distinta de lo que se conoce como “Dios”, incluso dentro del mismo cristianismo se difiere mucho acerca de ello.

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    1. “Deberías saber que cada persona tiene una noción distinta de lo que se conoce como “Dios”, incluso dentro del mismo cristianismo se difiere mucho acerca de ello.”

      Aparentemente hay muchas nociones, pero básicamente se reducen a Dos: Dios se puede entender por medio de la razón o no se puede. Con la segunda no me meto porque son cosas de fe, la primera la abordo en todo lo que publico.

      Mi refutación al concepto es sobre aquel que es: omnipotente, omnisciente, perfecto moralmente, libre, creador, diseñador. Expongo que estas características se contradicen entre sí o que contradicen lo que vemos en el mundo. Cualquier noción de Dios que incluya esas propiedades está siendo refutado por alguna de las dos formas.

      Por último, si “tu concepto de Dios” es del panteísmo eso no concuerda con lo que pusiste en el copy-paste, que está escrito en defensa de un dios teísta.

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